• Carolina Quiroga-Stultz

27 - Narrativa Afro Latina


Resumen: La hermandad laica Afro-brasilera de Nuestra Señora del Rosario ha perdido su rey. Los miembros insisten en darle la regencia a Francisco de Souza, pero la viuda del difunto hará todo lo posible por impedirlo. Más adelante hablamos sobre las hermandades Afro-brasileras, cómo operaron e iniciar y el papel de la iglesia católica y la monarquía portuguesa.

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Bibliografía

1. Encyclopedia of African History and Culture Vol III. From Conquest to Colonization (1500 to 18500). Willie F. Page (Editor). Revised Edition by R. Hunt Davis, Jr. Editor. Published by The Learning Source, Ltd. 2005.

2. Afro-Latino Voices. Narratives from the Early Modern Ibero-Atlantic World, 1550-1812, Edited by Kathryn Joy McKnight and Leo J. Garofalo. Published by Hackett Publishing Company, Inc., 2009.

3. Afro-Latin America 1800-2000. George Reid Andrews. Published by Oxford University Press, 2014.

4. Slave Confraternities in Brazil: Their Role in Colonial Society. Patricia A. Mulvey. The Americas, Vol. 39, No. 1 (Jul. 1982), pp. 39-68. Publicado por: Cambridge University Press


Primera historia

Contada por Tamara Marie, Certified Neurolanguage Coach, host del podcast Learning Spanish con Salsa #learningspanishconsalsa (Visita su página web: https://www.learnspanishconsalsa.com)


La leyenda dice que en 1740 un hombre negro conocido en sus tierras ancestrales como Galanga, pero obligado a tomar el nombre cristiano de Chico Rei, llegó en un barco de esclavos a Brasil. Él, su hijo y otros 110 esclavos sobrevivieron al cruce del Océano Atlántico. Entre los fallecidos estaban su esposa y su hija. Pronto él y su hijo fueron vendidos al propietario de una mina en la ciudad de Ouro Preto. Esos fueron los tiempos de la fiebre del oro en Brasil.


Trabajando todos los domingos para sí mismo y guardando piezas de oro en su cabello, fue que Chico Rei compró la libertad de su hijo, luego la suya y, finalmente, la mina. Bajo el liderazgo de Chico Rei, la producción de la mina aumentó y, de esta manera, compró la libertad de muchos de los hombres negros que trabajaban allí. Pero ese no fue el fin de su labor. En 1733 se embarcó en la construcción de la iglesia católica Santa Iphigenia, proyecto que tomó 52 años y fue dedicado en honor a una princesa nubia convertida a la fe por el apóstol Mateo.


Chico Rei murió antes de ver su sueño terminado, más sin embargo el edificio sigue en pie. Han pasado más de doscientos años, y la iglesia de Santa Ifigenia todavía se encuentra en la colina más alta de Ouro Preto, como una parte del espíritu de África en Brasil.


El regente, el secretario y la viuda


Adaptado del texto The Regent, the secretary, and the Widow: Power, Ethnicity, and Gender in the Confraternity of Saints Elesbão and Iphigenia, Rio de Janeiro, 1784-1786” by Elizabeth W. Kiddy. Based on historical documents reviewed by Mariza de Carvalho.


Entre los hablantes: Francisco Alves de Souza, regente de la Nación Maki y segundo teniente Gonçalo Cordeiro, secretario de la misma nación. El siguiente diálogo relata las circunstancias bajo las cuales Francisco Alves de Souza se convirtió en regente de la congregación de Mina Maki, el cual era un subgrupo dentro de la Cofradía de los Santos Elesbão e Ifigenia. En cuanto al personaje de Gonçalo Cordeiro, también Maki, es el amigo de la infancia de Souza. La antagonista de la historia nunca habla, ni se le nombra. Solo se la conoce como "la viuda". La mujer es la esposa del recién fallecido rey de la congregación, el capitán Ignacio Gonçalves do Monte. La idea narrativa principal del "diálogo" es el conflicto creciente entre dos facciones, una dirigida por Souza y Cordeiro y la otra por la viuda.


*

Acto I

Souza se resiste a la regencia mientras la viuda del rey fallecido se aferra al poder


Cordeiro y Souza están en la iglesia de los Santos Elesbão e Ifigenia sentados uno frente al otro. Cordeiro está impaciente y quiere una respuesta de Souza respecto al asunto de su regencia.

Cordeiro: Ayer dijo que no podía darme una respuesta, así que ahora lo estoy esperando.

Souza: Señor Cordeiro, ahora me encuentro menos agobiado por mis pasiones, y por lo tanto más libre de preguntarle ¿cuál es la razón por la que usted y los demás quieren elegirme como regente de esta congregación? Si es sabido que no le faltan personas calificadas con capacidades verdaderas y justas para el puesto.


Cordeiro: Qué obstinación la suya, nunca había visto algo así. Planificar durante tanto tiempo sobre una cosa, parece más una impertinencia que otra cosa. Ya le dije lo que tengo que decir, y ahora me obliga a decirlo nuevamente que no queremos otro líder que no sea usted, porque en el tiempo del primer regente, el Capitán Ignacio Conçalves do Monte, usted ya gobernaba y cuándo el Capitán estaba mortalmente estaba enfermo, le llamó a su casa y le dio la regencia para que la asociación de nuestros parientes y su caridad no quedara abandonada, y usted prometió hacerlo. Luis Rodrigues Silva da Costa Falcão y Rosa de Souza de Andrade, y otras personas creíbles que están aquí ahora fueron testigos de esa promesa.


Souza: No dudo que lo que dice es cierto, pero ahora me dicen que después de la muerte del Capitán do Monte el 25 de diciembre de 1783, y durante el tiempo que estuve retirado por catorce días cuando estaba enfermo con una infección de la piel, su viuda convocó nuestros hermanos y hermanas y les ordenó que fueran a la sala de reuniones de la iglesia de los Santos Gloriosos (Elesão e Ifigenia) para pedir limosnas para el alma de su esposo muerto. Y que ella había tomado medidas secretas de antemano con algunos de su facción, si es permisible decirlo, y tomando a todos por sorpresa, en la sala de reuniones, hizo que le pusieran una corona en la cabeza, anunciando que era reina con tanta astucia que todos pensaron que su manera de proceder era extraña y se alejaron de ella el mismo día, porque llamó no solo a los Maki para ir allí, sino a personas de toda la costa de Mina y otras naciones. Y todos estaban asombrados por tal calamidad. Todo fue obra de un criollo de Bahía que estaba en su casa después de la muerte de su esposo. Y considérese si esto es o no abuso y superstición, y esta es una de las razones por las que he insistido en que no quiero ser regente porque sé que la viuda no quiere que yo lo sea sin su consentimiento.


Cordeiro: Todo esto es el complot del diablo para pervertir esta buena caridad, pero ¿quién consintió y aprobó esta elección?


Souza: No lo sé, pero como saben, yo estaba enfermo en esa ocasión, por lo que ni siquiera hubiera conocido sobre esta tragedia si personas dignas y devotas no me hubieran contado sobre eso.


Cordeiro: Lo que la viuda debe hacer es gobernar su propia casa y cuidar bien el alma de su esposo, cumplir lo que ordena su última voluntad y testamento y no entrometerse en los asuntos de otras personas. Y si ella hizo esto, no fue por voluntad de las personas. Como bien sabe, esta congregación está compuesta por más de doscientas personas, hombres y mujeres. No veo ninguna prueba de que se haya hecho regente, porque eso tendría que ser por la elección y la voluntad de todo el pueblo, y lo que es más, ninguna mujer puede ocupar este puesto, que es gobernar y decretar sobre los hombres ...


Acto II

[La congregación trae la ley para obligar a Souza a ser regente]


A pesar de la reticencia de Souza a asumir la regencia de la congregación, Cordeiro y sus compatriotas han encontrado otra forma de obligarlo a tomar la regencia: una petición formal.

Souza y Cordeiro están en la iglesia cuando alguien toca la puerta. Souza se sorprende, no espera visitas. Cordeiro actúa como si no supiera acerca de lo que está pasando.

Souza: Alguien está llamando a la puerta.


Cordeiro: Puede entrar, la puerta está abierta. Oh, es el señor Luiz Antônio Ribeiro de Campos, secretario del alguacil, quien lo está buscando. No sé por qué.


Souza: ¿Qué ... el secretario del alguacil, qué negocios puede tener conmigo? No entiende para qué me puede necesitar.


Cordeiro: No lo sé, pero ya veremos, entre señor y tome asiento.


Alguacil: Senhor Francisco Alves de Souza


Souza: a su servicio.


Alguacil: He venido para notificarle la petición formal que Luiz Rodríguez Silva, Alexandre de Carvalho y José da Silva, y otros negros de Mina Makino hicieron al honorable magistrado, solicitando que sea usted el regente y administrador de las limosnas y oraciones de su congregación, y si no quiere el puesto, tendré que ponerlo bajo guardia y llevarle a ver al ministro, como puede usted ver en el este comunicado.


Souza: ¡Qué premura! Puede usted registrar que bajo guardia no iré a hablar con el ministro.


Alguacil: Sí, señor, registraré lo siguiente: “Certifico que cité al suplicante Francisco Alves de Souza con esta petición, que contiene tanto una orden como una declaración, y por el mismo el suplicante dijo que 'yo, sin duda, acepto dicha orden. 'En verificación de lo cual se promulgó el presente documento. En Río de Janeiro, el nueve de marzo de 1784, el alguacil, juez Antônio Ribeiro de Campos ".


Souza: ¿Existe alguna otra duda?


Alguacil: No señor, su parte está terminada; pero tengo que ocuparme de otros asuntos incluidos en la misma petición.


Souza: ¿Qué asunto es ese?


Alguacil: Debo notificar a la viuda del Capitán Ignacio Gonçalves do Monte para que entregue la caja fuerte donde se guarda el dinero de la congregación, junto con otros artículos y libros. Los negros de esta congregación me dijeron que estas cosas pertenecen a la congregación porque fueron compradas con sus contribuciones y limosnas; así que solicitaron que se devolviera la caja fuerte, pero la viuda no quiere devolverla, diciendo que Monte es su esposo.


Souza: En lo que respecta, eso es de poca importancia para mí.


Alguacil: Adiós, señor. Puedes sentirte a gusto; este asunto no será un problema.


Souza: Adiós, señor Luiz Antônio ...


Cordeiro: ¿No le dije que le obligaríamos a ser nuestro regente? pero fue usted tan terco que las cosas tuvieron que llegar a este punto.


Acto III

[La historia de la cofradía de Mina Maki en Río de Janeiro]


Souza y Cordeiro están en la iglesia hablando sobre la historia de la congregación. Cordeiro anima a Souza a continuar relatando la historia.

Souza: Los negros crearon este grupo o corporación, porque desde el comienzo los portugueses trajeron a la fuerza a negros africanos de la costa de Mina y Angola, y algunos de los amos que trajeron a los africanos eran crueles. Cuando los negros enfermaban con enfermedades incurables o cuando envejecían, estos amos simplemente los arrojaban y los dejaban morir de hambre y frío, desnudos en las playas sin tener a nadie que los enterrase a menos que la Santa Casa de Misericórdia hubiese enviado a enterrar los cuerpos con su fervor y caridad. De lo contrario, los cadáveres abandonados yacerían allí. Y por esta razón, los negros mismos crearon este grupo, o corporación, para hacer el bien a sus compañeros, para informar a la comunidad cuando uno de ellos murió, para recolectar limosnas para enterrarlos y para ordenar misas por sus almas, y para que aquellos que fueran pobres pudieran recibir asistencia de vez en cuando con una contribución.


Cordeiro: Todavía nos faltan algunos detalles.


Souza: No tengas tanta prisa, ya que aún no he terminado.


Cordeiro: Disculpe pensé que lo había olvidado y se lo quería recordar.


Souza: Ciertamente no lo he olvidado.


Cordeiro: Tenga la amabilidad de continuar.


Souza: Sí señor. Nuestras prácticas son contrarias a las de los negros de Angola, que no solo recogen limosnas para enterrar a sus familiares fallecidos, sino que tienen la indecencia de arrastrar por las calles los cadáveres que van a la tumba de la Santa Casa, colocándolos en las puertas de sus parroquias para pedir limosna a los fieles, y que luego hacen los entierros con canciones paganas y supersticiosas. Sin embargo, cuando el más excelente magistrado criminal investigó este mal comportamiento, los encarceló y castigó. Y esta es la razón por la que los blancos piensan que todos los negros practican las mismas prácticas que estos individuos.


En 1748 llegué a Río de Janeiro desde la ciudad de Bahía, y encontré esta congregación ya en existencia, compuesta por negros Mina de varias naciones de esa costa, como Dagome, Maki, Iano, Agolin, Sabaru, que se habían unido bajo su rey Pedro da Costa Mimoxo, que también era de la nación. Después de su muerte, nombraron a Clemente de Proença para ocupar ese puesto, que ocupó durante muchos años. Con el paso del tiempo, los negros comenzaron a elegir líderes de naciones entre ellos y buscar las preferencias de la mayoría. Luego llegó el momento en que las naciones de Maki, Agolin, Iano y Sabaru dejaron el gobierno de Dagome, escandalizadas y ofendidas por algunas de las mordaces palabras que los Dagomes les habían dicho, y decidieron nombrar a su propio rey, en la persona del Capitán Ignacio Gonçalves do Monte en 1762, porque él era un verdadero Makino y fue el primero que ingresó oficialmente en el libro, y quien mejoró y creció esta congregación.


Cordeiro: Lo que quiero es una continuación de la historia.


Souza: Lo continuaré. Con el paso del tiempo, las otras naciones también se distanciaron --Maki, Agolin y Sabaru cada una nombraron a su propio rey hasta la muerte de Ignacio Gonçalves do Monte el 25 de diciembre de 1783, cuando me obligaron, usando la ley a asumir esta posición. Y hasta ahora no me han concedido lo primero que pedí: que esta corporación nunca se use el título de rey.


Cordeiro: Pero usted nos gobierna y administra, y lo tratamos como a un padre, además, el título proviene de los fundadores originales.


Souza: Venga de donde venga, yo no soy responsable de este error de los fundadores, ni soy responsable en este asunto. Estoy diciendo que este título ya no se usará porque es disonante en los oídos de quienes lo escuchan, porque perturba la armonía y la devoción que tenemos con quienes nos rodean. Debemos dar un título que sea adecuado para nuestra congregación.


Cordeiro: ¿Qué título podemos dar?


Souza: El título de regente es el apropiado para lo que estamos emprendiendo.


Cordeiro: Hablo por la congregación cuando digo, está bien, pero no debe quitarnos aquello que es nuestro derecho y parecer, el cual hemos tenido durante tantos años.


Souza: ¿Cuál es el derecho que dices que tienen?


Cordeiro: El no deshacernos de nuestras posiciones y títulos que son una imitación de los nobles del Reino de Maki, que usamos entre nosotros para distinguirde aquellos que son importante de los menos importantes, entre los nobles y los artesanos, para mantener el respeto entre nosotros.


Souza: Esta bien, pueden quedárselos.


Acto IV

[El registro legal de la instalación de Souza]


Escena en la cual Cordeiro lee y hace oficial que Souza es el nuevo regente.

Cordeiro: Entrada oficial de obligación e inauguración de los negros y súbditos liberados de la nación Maki, en la que eligieron a Francisco Alves de Souza como su regente y administrador, como declaramos y firmamos a continuación, y al mismo tiempo lo inauguramos. La inauguración, obligación y nominación se han realizado de la siguiente manera:


El capitán Ignacio Gonçalves do Monte fue nuestro regente y el administrador de las limosnas que usamos para celebrar misas por las almas de nuestros hermanos fallecidos de la nación Mina, y nos sometimos a todo lo que él decidió. Elegimos para dicho puesto a Francisco Alves de Souza, un negro liberado, casado con posesiones, y declaramos que tiene todos los requisitos necesarios para hacer un buen trabajo en el puesto, y también porque él era el segundo al mando del difunto a quien sustituyó, demostrando su habilidad con celo y prontitud, que lo nombramos regente y le damos todo lo que tenía el difunto, sometiéndonos a todo lo que él determina y quitando todo el poder y dominio que la esposa del difunto tiene o desea, porque bajo ninguna circunstancia puede ser regente y administradora, porque va en contra de las leyes. Tampoco podemos ser gobernados por una mujer. Es nuestro deseo conceder a Souza todos nuestros poderes que por ley se nos conceden, sin la coacción de nadie. Hacemos esto por nuestra cuenta para que nuestra elección e inauguración se conozcan para siempre. Le nombramos a Souza y lo reconocemos como nuestro regente y como el buen administrador de las almas de nuestros hermanos difuntos. Todos firmamos y le pedimos al secretario Antônio Francisco Soares que firme como testigo, Río de Janeiro, 20 de marzo de 1784; y yo, Gonçalo Cordeiro, secretario del regente, escribimos la entrada y firmamos a continuación.


Acto V

[La viuda gana el caso contra Souza y la facción de Cordeiro]


Han pasado dos años desde que Souza se convirtió en regente contra los deseos de la viuda del Capitán Monte.

Souza y Cordeiro están en la iglesia discutiendo las desafortunadas noticias sobre la demanda que ganó la viuda. Souza también cuenta cómo fue llevado ante el virrey, junto con el rey del rosario, para defenderse de las afirmaciones de la viuda de que él era el líder de un levantamiento.

Cordeiro: He venido para dar información al regente de que la demanda que presentamos contra la viuda del Capitán Monte salió a su favor. Ella no tiene que devolver la caja fuerte ni las otras cosas que pertenecen a nuestra congregación, y me horroriza ver la hipocresía que ella practicó con nosotros, sabiendo muy bien que ese es nuestro dinero ...


Souza: ¿Qué pasó en el tribunal superior?


Cordeiro: La sentencia fue confirmada, pero no le da más poder de que ser una tesorera, proteger el dinero que le dieron y no decir que ella es la emperatriz de la costa de Mina, como se ha estado escuchando. Sin embargo, ella quería exigir que todos aportemos nuestras limosnas, prohibiéndonos ir aquí y allá sin su consentimiento, lo que nos ha puesto en una difícil situación. De hecho, ella ordenó una copia de la sentencia y con ella hizo una petición formal al ilustre y excelente virrey, diciendo que no queríamos cumplir la sentencia del tribunal superior y que nuestro regente nos impedía ir a su casa a darle el dinero para poner en la caja fuerte. Peor aún, ella afirmó que nuestro regente era el jefe de un levantamiento y que toda la congregación quería que ella fuera regente. La petición fue enviada, y Su Alteza el virrey ha convocado al Rey de Nuestra Señora del Rosario y a nuestro regente.


Souza: Estoy asombrado por la gran imprudencia de esta viuda y la sentencia que ganó contra sus hermanos, ya que no debió actuar así. En cuanto a mí, ella ha hecho todo el daño que puede. Ella ha fabricado mentiras con su odioso rencor. Me envió una citación varias veces sin que yo le hubiera dado la menor causa, en la medida en que no quería que fuera a la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, ni a la de Santa Ifigenia, vestido y con mi séquito. Dime, ¿es esta una persona que algo de juicio?


Al mismo tiempo, esta señora conocía bien de la crianza y educación que tengo y el respeto con el que su difunto esposo me consideraba, y que él no hizo nada sin mi consejo y bendición. Pero su maldad llegó a tal punto que buscó cualquier forma posible de hacerme perder. Ella formuló una demanda contra sus hermanos y, como dije anteriormente, hizo la siniestra petición formal al ilustre y muy excelente Virrey, quejándose de que yo no quería cumplir la sentencia del tribunal superior, acusándome de ser el jefe de un levantamiento.

Al ver estas quejas, Su Excelencia pensó que era bueno llamar al Rey de nuestra cofradía de Nuestra Señora del Rosario y a mí a una reunión. Después de que llegamos, ese mismo caballero me ordenó decir que si quería ir a la celebración del rosario, tendría que ir a la casa de la viuda, lo que significa que para participar en la celebración del rosario tendría que ir a hablar con la viuda. Si iba a la celebración sin hablar con la viuda, sería arrestado y castigado. Esta es la orden que recibí en la reunión, que cumplí sin la menor discrepancia. Pueden ver la falsedad y el odio con el que ella pretendía golpearme, y si no fuera por la amabilidad y misericordia de Su Excelencia, tal vez me hubieran castigado.


Cordeiro: Considerando que no es culpable de nada, ni nadie puede culparle, sabiendo perfectamente que está obligado por ley a ser regente de nuestra congregación, y todos votamos por usted como consta en nuestro registro oficial, es ridículo acusarlo de crímenes. Esta congregación es una devoción hecha por la voluntad de todos, no una obligación, porque nunca hubo estatutos. Para que ella sea regente, tendría que ser por voluntad de todos, porque como todos vemos en las historias sagradas y humanas, e incluso las paganos, quien sea rey, es rey por voluntad de las personas.


**

Al final, el estado Portugués apoyó la reclamación de poder impuesta por la viuda y 2 años después la congregación de Mina Maki con Souza como su regente inició su propia confraternidad dedicada a Nuestra Señora de los Remedios.



Comentarios


Muy bien queridos oyentes, ya es hora de ahondar un poco en los aspectos sociales y políticos de nuestra narrativa. En resumen, hablaremos sobre cómo surgieron las cofradías afro-brasileras, cómo operaron, el papel de la corona y la iglesia; y su constante petición por ser reconocidos como iguales a los católicos blancos.


Debo aclarar que dado que ninguno de los participantes del episodio de hoy, incluida yo misma, hablamos portugués, hemos decidido pronunciar los nombres de lugares y personajes como lo haríamos en español. Sin embargo, en la transcripción, encontrará los nombres tal como están escritos en portugués.


Además, Elizabeth W. Kiddy, quien escribió el artículo del cual extrajimos el diálogo, dice que todo el texto fue escrito principalmente en forma de conversación. Este tipo de formato era común en la literatura portuguesa de los siglos XVI al XVIII. Kiddy explica que las obras religiosas en dicha época usaban diálogos u obras de teatro para ayudar a convertir a los no cristianos. Igualmente, dicha forma de diálogo se utilizó en los panfletos abolicionistas del siglo XVIII.


Por último, y aunque esto no formará parte de los comentarios de hoy, quería reconocer que el texto refleja un conflicto de género. La viuda del antiguo regente decidió tomar el poder. Los personajes se oponen a esa acción, y al parecer es porque ella es una mujer. Hablar más al respecto implicaría discutir las expectativas de género y el papel de las mujeres afrobrasileñas en esos tiempos y en ese entorno. Por ello el día de hoy no lo haremos, porque ese es otro cuento.


Cofradías, membresía, responsabilidades y desafíos


Comencemos entonces. En el artículo "Cofradías de esclavos en Brasil: su papel en la sociedad colonial", Patricia A. Mulvey explica que estas "cofradías negras existían en los principales centros urbanos, donde su población era lo suficientemente grande como para alentar a la devoción religiosa de los santos negros (como Santa Ifigenia) para apoyar el desarrollo de las casas de culto afrobrasileñas y la preservación de las costumbres africanas". En consecuencia, las hermandades negras brasileras tuvieron un impacto más significativo que en el resto de América Latina.


Las cofradías brasileras laicas fueron instituciones coloniales vitales que se unieron a la iglesia y a la sociedad. Estas cofradías eran asociaciones voluntarias de hombres y mujeres laicas que se organizaban en torno a la fidelidad a un santo o una devoción particular y alrededor de actividades caritativas. Mulvey dice que a pesar de sus intereses comunes había asociaciones laicas por cada raza y aunque estas sociedades eran sugeridas racialmente, podían desfilar juntas durante festivales religiosos y compartir altares en una misma iglesia.


Además, como las cofradías blancas eran exclusivas y discriminatorias, los negros libres, los mulatos y los esclavos, se organizaron y se unieron en diferentes asociaciones. Sin embargo, con el tiempo las cosas cambiaron aún más. Las hermandades negras comenzaron a establecer nuevos requisitos para determinar a quién admitían. Mulvey dice que estas diferencias se basaron en "distinciones tribales, idioma, condición social y la extensión de su asimilación en la América portuguesa".


Kiddy dice que "los habitantes portugueses y africanos reconocieron estas divisiones y los llamaron nação o naciones". Kiddy continúa explicando que dichas "naciones se distinguieron con diferentes vestimentas, peinados e incluso cicatrices; y en muchos casos, mantenían su idioma, los alimentos y las prácticas devocionales de sus países de origen".


Con el paso del tiempo, las hermandades afro-brasileras comenzaron a cosechar rivalidades que se reflejaron en cosas como quién podría construir la iglesia más bella. Como ejemplo, en el tercer acto del diálogo queda claro que existe un conflicto entre dos grupos africanos en Río de Janeiro, los angoleños y los minas. Estos últimos eran minoría, lo que podría explicar por qué se referían a los angoleños como los "otros".


Kiddy nos recuerda que este conflicto "expone la realidad de que los africanos de regiones muy diferentes no se veían como un solo pueblo sino como grupos competidores que interactúan dentro de la desigual sociedad de esclavos del Brasil colonial".


Por otra parte, las hermandades tenían reglas y obligaciones. Algunas de las responsabilidades de los miembros de la cofradía era reunirse en la iglesia, rezar el rosario, asistir a misa, recibir el sacramento, participar en festivales religiosos y recibir instrucciones religiosas.


Igualmente un miembro podría ser expulsado por cometer crímenes o desobedecer la ley, ser atrapado practicando los cultos africanos, tener amantes, faltar en el pago de sus cuotas o no asistir a los funerales, misas o festividades religiosas. En la mayoría de los casos, recibían una advertencia y se les pedía que realizaran oraciones y obras de caridad. Pero si regresaban a dichos malos comportamientos, su membresía era cancelada. Por ejemplo, la hermandad que se retrató en el diálogo, Nuestra Señora del Rosario, era una cofradía de élite y eran muy estrictos y dogmáticos.


Mulvey agrega que "para el siglo dieciocho muchas de las hermandades negras admitieron a los blancos como miembros". Sin embargo, por lo general, sus tarifas y cuotas eran más altas. ¿Y por qué fueron admitidos los blancos? Porque sabían leer y escribir. Pero esta ventaja solo les permitiría realizar el trabajo de escribas o tesoreros. Aparte de que no podían tener un puesto en la junta de gobierno. Sin embargo, esto cambió, ya que, a fines del siglo XVIII, había suficientes negros y mulatos alfabetizados para hacer tales trabajos.


Como vimos en el diálogo, y de hecho en la mayoría de las cofradías, los miembros de las hermandades negras aportaban sus ganancias y ahorros en fondos comunales. Estos fondos se utilizaban para enterrar a sus muertos, hacer obras de caridad, ayudar a un esclavo merecedor a comprar su libertad, otorgar préstamos y proporcionar asesoría legal, especialmente cuando un esclavo había entablado una demanda contra sus amos por sus documentos de libertad.


Además, las cofradías proporcionaron el estatus social y la movilidad necesarios para los libertos y esclavos. Con la ayuda de la hermandad, muchos pudieron lograr una educación superior e incluso sirvieron bajo un rol modificado de sacerdocio. Ser parte de una de estas hermandades garantizaba tener acceso a actividades de solidaridad mutua, seguro de muerte y reuniones con otros como ellos en lugares alejados de la vigilancia de sus amos.


A pesar de lo bueno que todo esto suena, esto no significa que los amos estuvieran de acuerdo con lo que sucedía. En algunas plantaciones en Brasil, los esclavos no tenían un día libre, lo que les impedía asistir a la iglesia y cultivar sus campos. Mulvey cita que "en 1703 la Hermandad de Nossa Senhora do Rosario de Bahía (Nuestra Señora del Rosario) envió una petición al Canciller del Tribunal Superior del Salvador, en la que se quejaban del mal trato que sus amos daban a los esclavos". Además, exigieron que se hiciera cumplir el decreto real de un día libre a la semana, para que pudieran cumplir con sus obligaciones cristianas y atender sus parcelas de cultivo.


Celebraciones de hermandades negras


Es importante aclarar que estas asociaciones negras no estaban fuera de la ley. Por el contrario, contaban con el apoyo de la monarquía portuguesa y la Iglesia católica. Con el tiempo las cofradías se convirtieron en un reflejo de las tradiciones medievales portuguesas y la naturaleza festiva del catolicismo portugués. Como muestra de su devoción, un número considerable de hermandades negras, construyeron desde las más humildes hasta las más hermosas iglesias, organizaron elaborados festivales religiosos y procesiones fúnebres. En otras palabras, estaban muy entusiasmados cuando se trataba de participar en todas las fiestas católicas y celebraciones cívicas.


Los registros de tales festividades dicen que las celebraciones de las cofradías negras fueron tan elaboradas y fastuosas como las celebraciones de los blancos y sus funerales lo fueron aún más. El ejemplo más significativo de ello fueron las fiestas del Rey del Congo. Dicha festividad tuvo origen africano y comenzó en Brasil en el siglo XVII. Principalmente era una procesión pública que implicó la coronación del Rey y la Reina del Congo. Esta popular fiesta fue parte de las hermandades del Rosario.


Ahora, la fecha de la primera elección de reyes y reinas africanos fue en 1674. Desde entonces, se convirtió en una tradición. Mulvey explica que "la corte de reyes y reinas incluía gobernadores de cada nación tribal y un séquito de subdelegados y oficiales militares". Estas élites elegidas ejercían una especie de control y jurisdicción sobre la población urbana negra. De esta manera, los Reyes del Congo estaban creando un sistema de gobierno indirecto africano que contribuía a la preservación de las tradiciones africanas, la integración y la solidaridad.


Sin embargo, la indulgencia y la bendición de las autoridades locales no durarían mucho. A mediados del siglo dieciocho, las autoridades coloniales comenzaron a sentirse inquietas con respecto al poder que tenían estas élites negras y comenzaron a interferir y a controlar las actividades del Rey elegido, como prohibir tocar los tambores y atenuar ciertas danzas realizadas durante las festividades.


Recursos


Ahora, si alguien pregunta, ¿cómo hacían dinero estas cofradías? Bueno, la respuesta son las tarifas de entrada, las cuotas anuales de membresía, las contribuciones requeridas de los funcionarios, las donaciones de los benefactores y el alquiler de una propiedad y la tierra. Con respecto a lo último, Mulvey dice que la propiedad de la tierra de las hermandades llegó “como resultado de la práctica de los consejos municipales en Brasil que otorgaron tierras a las cofradías para la construcción de sus iglesias”. En algunos casos, la propiedad resultaba tener riqueza mineral. Aun así, a pesar de los esfuerzos de las autoridades locales para hacer que la cofradía regresara la tierra, estas permanecieron en las manos de la hermandad ya que esta era la voluntad de la Corona Portuguesa.


Sin embargo, dicha buena suerte no se aplicaba a todas las cofradías. La mayoría de los recursos financieros de las asociaciones negras no se comparaban con los de las cofradías blancas. Aun así, varios registros indican que eso no fue un impedimento para organizar impresionantes festivales religiosos y lujosos funerales. En algunos casos, algunas hermandades tenían hasta un programa de bienestar social definido.


Los afrobrasileños eran ingeniosos, además de que muchos libertos y esclavos tenían talento y podían vender sus productos en el mercado. Como ejemplo, George Andrews autor del libro Afro-Latin America 1800-2000, dice que, en Salvador, capital del estado de Bahía, "los artesanos mantuvieron las hermandades religiosas afro-católicas y en 1832 crearon lo que estaba destinado a convertirse en la sociedad de ayuda mutua de trabajadores más duradera de la ciudad, la Sociedade Protetora dos Desválidos (Sociedad de Protección de Discapacitados).


Igualdad y herejía


Algunos oyentes se pueden estar preguntando, y ¿cómo comenzaron estas cofradías? Sobre el tema, Mulvey dice que "aunque las primeras hermandades fueron fundadas por misioneros y clérigos seculares, mientras que las cofradías del período colonial tardío fueron organizadas por piadosos hombres y mujeres".


Por ejemplo, la historia que escuchamos demuestra que para el siglo XVIII, estos clubes religiosos y sociales ya estaban administrados y gobernados por hombres y mujeres laicos. En ocasiones, los jefes de estas cofradías se involucraban en disputas de poder, debates y peticiones a la corona. Una de las solicitudes fue la de afirmar de que todos los cristianos eran iguales ante los ojos de Dios. Por lo tanto, los católicos negros no eran salvajes sino buenos cristianos, iguales espiritualmente a los cristianos blancos, entonces dignos de todos los consuelos religiosos.


A pesar de sus afirmaciones, todavía se sospechaba que algunas de las hermandades negras eran nidos de herejías y conspiraciones. Se dice que en algunos casos practicaban sus cultos africanos en secreto por la noche en playas u otros lugares. Mulvey argumenta que algunas quejas fueron infundadas. Luego, para combatir el potencial de que los miembros de la hermandad cayeran en dichos actos pecaminosos, algunas cofradías negras se volvieron bastante ortodoxas y religiosas. Incluso prohibieron a miembros que exhibieran fetiches en ceremonias religiosas.


Pero, aun así, algunos africanos se aferraron a sus raíces con fiereza y astucia, prosperando en las sombras de las iglesias de las hermandades, lo que con el tiempo dio lugar a diferentes sincretismos religiosos. Las asociaciones negras más sospechosas fueron las congregaciones tribales africanas. Aquí Mulvey nos proporciona un ejemplo.


En 1765, la Gégé Confraria do Senhor Bom Jesus dos Martyrios de Bahía (Cofradía del Buen Señor Jesús de los Mártires) envió a Lisboa, Portugal, una solicitud para la aprobación de sus estatuas por la Mesa de Conciencia y Órdenes). Sin embargo, las autoridades locales aconsejaron de lo contrario a las autoridades portuguesas. Advirtieron que era la opinión del abogado de la Corona en el Tribunal Superior que "estos negros Gégé se derivan del paganismo de África y que seguía habiendo en ellos una propensión a las supersticiones". Curiosamente, contra la reserva de las autoridades coloniales, la Mesa de Consciencia e Órdenes en Lisboa aprobó la mayoría de las estatuas solicitadas.


Debo aclarar que la clemencia y el apoyo no vino necesariamente del fondo de los corazones de la iglesia y de la monarquía. El negocio de convertir almas había existido desde la misma conquista. En el siglo XVI, el papa Gregorio XIII permitió la existencia de estas organizaciones negras, porque estaban haciendo el trabajo cristiano de adoctrinar a los esclavos recién convertidos, en las costumbres y dogmas del catolicismo. Pero había algo más. Mulvey dice que "los reyes portugueses alentaron el trabajo misionero entre los esclavos africanos ya que la cristianización de los africanos era una justificación para el comercio de esclavos".


No se sabe si la población negra sabía esto o lo aprobaba. Pero al menos en la segunda parte del siglo XIX, sabían que tenían el apoyo de su monarca, el emperador Pedro II, quien reinó desde 1840 hasta 1889. El emperador era bastante popular entre la población negra esclava y liberta, en parte porque había nacido en Brasil.


George Andrews nos cuenta más sobre el emperador Pedro II. Él dice que el monarca estaba "comprometido con la eventual abolición de la esclavitud y fue fundamental para poner fin al comercio de esclavos en 1850".


Al Emperador Pedro II es a quien los esclavos apelaban cuando buscaban protección contra la crueldad de sus amos o cuando se tratara de presentar una petición para la libertad de un esclavo. Se dice que el Emperador trataba a todos por igual, independientemente de su origen, antecedentes o clase. Andrews menciona que el emperador portugués incluso recibió con el mismo respeto y cortesía mostrada a cualquier otro embajador europeo, "al pobre Príncipe Obá II, autoproclamado monarca de la población africana de Río de Janeiro".


Muy bien, queridos oyentes, eso es todo esto por hoy. Volveremos en Junio con Autoras Latinas. Por ahora, les dejo con un extracto de un poema de la poeta brasilera Conceição Evaristo traducido del portugués por Bruna Dantas Lobato. Hasta el próximo cuento, adiós, adiós.


Como la Inquisición

preguntas

mi existencia

y menosprecia la negrura

de mi palabra corporal

en la semántica

de mis versos

yo sigo

[…]

Sigo en busca

de otras palabras,

palabras que todavía están húmedas,

voces ahogadas.

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Créditos

Amor Chiquito – Quincas Moreira

Camaguey – Silent Partner

Quincas – Beto Villares

Expwy_-_11_-_Consequently

Terrero_De_Jesus_-_03_-_Yemanj

Terrero_De_Jesus_-_05_-_Oxum

Terrero_De_Jesus_-_07_-_Festa_de_Santo

Ipanema_Daydream – Bird Creek

Rumba_Pa_Bailar – Jimmy Fontanez

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