• Carolina Quiroga-Stultz

31 - Literaturas Latinas en los EEUU


En 1924, el líder político mexicoamericano Alonso S. Perales pronunció un discurso para animar a sus conciudadanos a votar. En los comentarios, abordamos la invisibilidad de la historia mexicoamericana oscurecida por creencias omnipresentes como el Destino Manifiesto y la superioridad racial de la raza angloamericana.


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Primera historia


“En 1994, cuando el Servicio Postal de los Estados Unidos publicó una serie de sellos postales que celebraban veinte "Leyendas del Oeste", los críticos señalaron que ni un solo sello retrataba una figura de ascendencia mexicana. Quienes vieran los sellos no entenderían que los mexicanos y los Mexicoamericanos están entre los verdaderos pioneros en la historia del Oeste de los Estados Unidos, que tuvieron un papel crítico en la colonización, desarrollo y configuración de la cultura y la historia de la región”. (Tomado de "Mexican American Voices: A Documentary Reader", P.1)


Bienvenida


Saludos, queridos oyentes de Tres Cuentos, el podcast bilingüe dedicado a las narrativas literarias, históricas y tradicionales de América Latina. Soy Carolina Quiroga-Stultz, y hoy comenzamos un fascinante viaje a través de las historias, poemas, ensayos y narrativas de latinxs en los Estados Unidos.


Hace unos seis años, cuando me mudé a San Antonio, Texas, sentí que me había mudado a Cali, Colombia. Todo parecía tan familiar, tan cálido, tan hermoso. Poco sabía que los latinos en esta parte del mundo tenían una larga historia.


Un día, mientras participaba en un evento donde los artistas muestran su trabajo, aprendí una lección que aún no he olvidado. Estaba en mi mesa esperando clientes, en su mayoría bibliotecarias interesadas en contratar a una narradora bilingüe. Una señora pasó y se detuvo por los dulces que yo estaba ofreciendo. Miré el sticker donde estaba escrito su nombre; era un nombre hispano. Pensé que hablaba español. Después de una mañana entera hablando inglés, mi cerebro estaba agotado.


Así que traté de entablar una conversación y le pregunté, en español, ¿De dónde es usted? Su cuerpo se estremeció molesta ella respondió en inglés: I am from here! ¡Soy de aquí! ¡Mis ancestros han estado aquí en Texas por más de dos cientos años!


Yo, estaba confundida de que mi inocente pregunta parecía haber abierto una vieja herida. Después de ese incidente, decidí llegar al fondo del problema. Así que comencé a adquirir libros, a ver documentales y a aprender que mucha de la gente que se parecía a mí había estado aquí en los Estados Unidos, mucho antes de que estas tierras hicieran parte de este gigantesco país.


Como yo, muchas personas todavía no son conscientes de la riqueza de la literatura y la historia latina en los Estados Unidos.


Quiero dar un gran agradecimiento a Arte Público Press por su paciencia y disposición a colaborar con nosotros a lo largo de esta temporada. En este episodio en español, contaremos con las voces de Dr.Gabriela Baeza y Dr.Nicolás Kanellos de Arte Público Press.

Comenzaremos con un discurso escrito en 1923 por el líder cívico mexicano-estadounidense Alonso S. Perales. El texto en español se puede encontrar en el fantástico libro En Otra Voz: Antología de la literatura hispana de los Estados Unidos, editado por Nicolás Kanellos y publicado por Arte Público Press.

El episodio de hoy reflexiona sobre la invisibilidad de la historia mexicoamericana en los Estados Unidos y por qué debemos unir nuestras voces a otras comunidades y votar.

Texto

La evolución de los méxico-americanos

Por Alonso Perales (1915-1999)



Setenta y seis años han transcurrido desde que Texas pasó a formar parte de la Unión Americana, y todavía es fecha que nosotros los México-Americanos no salimos de “cotón azul”. Señores: el problema que tenemos al frente es el de mejorar nuestra condición, y es nuestro deber proponernos solucionarlo. En mi humilde concepto, la solución del problema estriba en tres factores, y son Educación, Unión y Actividad Política. Paso a tratar el primero.

Es un hecho consabido que la educación es uno de los factores básicos del progreso humano; que el mejoramiento intelectual traerá el progreso económico y el adelante económico resultará la evolución social. Urge, pues, esforzarnos para educar a nuestros hijos para que, en vez de perpetuar la producción de obreros de pico y pala, produzcamos hombres de oficio, destino o profesión. Eso hacen las otras razas que integran a esta nación cosmopolita. ¿Por qué no hacer nosotros la misma cosa? El día que nuestra capacidad para ganar dólares sea igual a la de nuestros conciudadanos de otros orígenes raciales, ese día nuestro “Standard of Living” o sea norma de vivir, será igual a la de ellos. Que aún entonces insistan en no reconocernos sino como “Mexicans”, nos importa un bledo, puesto que el que se nos llame mexicanos nos honra mucho, y debiera enorgullecernos a todo México-Americano consciente.


El segundo factor es el de la Unión. Todo mundo sabe que la unión constituye la fuerza. Los México-Americanos radicados en los Estados Unidos debemos organizarnos. Sin embargo, para que nuestra organización sea un hecho es absolutamente indispensable poder contar con muchos líderes de nuestro mismo origen, y esos líderes deben ser hombres inteligentes, activos, sinceros y honrados. Además, deben ser personas que realmente trabajen con fe y entusiasmo por el bien de nuestra raza y nuestra patria, y que no se concreten simplemente a hablar y más hablar. Mientras no surjan hombres que reúnan todas estas cualidades, todo esfuerzo en pro de nuestra organización será en vano.


¿Por qué la necesidad de tanta condición? Me explicaré: Es necesario que nuestros líderes sean personas inteligentes y sinceras para que comprendan a fondo lo que significa la frase Consistencia de Principios, y ajusten sus actos a esos principios.


A mi regreso de Washington he tenido la oportunidad de observar en Texas a individuos aparentemente capacitados para figurar como líderes, que no obstante profesar ser entusiastas luchadores en pro del bienestar de nuestra raza, una vez llegada la oportunidad de lanzarse a la política (el arma más potente con que contamos para luchar por nuestros derechos) han resultado apoyando a los supuestos candidatos de una organización enemiga acérrima de los mexicanos. ¡Y esos mismos individuos pretenden ser nuestros líderes y defensores de nuestra raza! ¿En dónde está la consistencia de principios? Algo, pasa con estos individuos. Ellos persiguen fines bastardos bajo el disfraz de campaña pro-raza, o no comprenden lo que significa la frase consistencia de principios. Para probar que la organización secreta a que me refiero es enemiga de nuestra raza, me voy a citar las siguientes declaraciones que aparecieron en el órgano oficial de dicha organización en San Antonio, Texas, el día 15 de septiembre de 1923:


“Aun cuando la ciudad de San Antonio siempre ha sido dominada por hombres americanos de color blanco, nuestros oficiales jamás han sido electos por una mayoría de votos blancos. Por esa razón la ciudad ha estado eternamente bajo la influencia de los votantes extranjeros (mexicanos) (nos llaman extranjeros los ignorantes nenes sin comprender que si votamos es claro que somos tan americanos como ellos) sin importar quiénes sean los que ocupan los puestos administrativos. Por consiguiente, San Antonio, una supuesta ciudad americana y una de las más grandes del estado, siempre ha estado dominada por influencias extranjeras, o cuando menos contrarias a los principios en que están basados nuestros gobiernos del estado y nuestro gobierno nacional. Estamos seguros de que estas declaraciones jamás serán negadas, salvo por aquellos individuos que están más interesados en su propio éxito que en el bienestar del estado, condado o municipalidad.


“En San Antonio el voto mexicano siempre es un factor decisivo en todas las elecciones… y el hombre blanco que domine este voto mexicano, naturalmente sale triunfante, y otra vez los periódicos aparecen con la noticia de ‘la batalla que acaba de ser ganada por americanos blancos y patriotas’. Como es natural, en todas las contiendas electorales locales cada candidato recibe algún apoyo americano, no importan cuáles sean sus condiciones, pero en todo caso ¡el hombre sanantoniano que gana es elevado a su puesto por los votos de los extranjeros (mexicanos) o de los negros!


“Pero un día de estos las cosas van a cambiar en San Antonio. La Batalla del Alamo fue una victoria, señal para sus defensores no importa que los héroes de ese sangriento conflicto hayan perecido en el esfuerzo. San Antonio fue la cuña de apertura, y Sam Houston y su pequeño grupo de valientes texanos metieron esa cuña hasta dentro en la batalla de San Jacinto, y esta famosa batalla se va a repetir en San Antonio cuando dicha ciudad ponga a los elementos extranjeros de esta buena población y de este condado, en un ‘Marathon for tall timber’. Ese día se va a llegar. Tan seguro lo es como que existe un cielo, así es que preparémonos para la tarea, y el éxito, aunque con retardo, será seguro.”


He ahí los sentimientos con respecto a nuestra raza, y a pesar de esas declaraciones hubo muchos “entusiastas defensores de nuestra raza” que, no contentos con darles su voto individual, se dedicaron, durante la campaña electoral, a exhortar al pueblo mexicano públicamente a que votase por los supuestos candidatos de dicha organización. . . tal vez para más bien asegurar nuestro mejoramiento político y social!


He ahí, señores, el motivo por el cual es absolutamente indispensable que nuestros líderes sean hombres inteligentes, patriotas y sinceros y honrados, hombres cuyo orgullo racial sea superior a sus ambiciones personales. El hombre que se enorgullezca de su origen racial es casi seguro que jamás abandonará una noble causa, como lo es la nuestra, para pasarse a las filas del enemigo. Debemos, pues, unirnos, pero urge estudiar e investigar a los que pretenden ser nuestros líderes, pues el estandarte de esa unión que tanto necesitamos, ¡no debe ser otro más que el del patriotismo y la justicia!


El tercer factor para la solución de nuestro problema es el de Actividad Política. Los México-Americanos que formamos parte de esta nación debemos tomar más interés en nuestro gobierno. El nuestro es un gobierno republicano y, como dijera el gran Lincoln, “un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Por consiguiente, los que somos ciudadanos de este país, somos tan americanos como el más americano, y ningún individuo que lleve en sus venas sangre de alguna otra de las razas que integran esta nación, tiene derecho —así tenga la osadía— de decirnos que no somos “ciento por ciento americanos”, pues ya dije que, con excepción del indio puro americano, nadie tiene más derecho de los puntos de vista étnico, histórico y geográfico, para llamarse “cien por ciento americano”, que nosotros los descendientes de Hidalgo y Cuauhtémoc, y reto a cualquiera a que rebata mi aseveración.


La política, repito, es el arma más potente con que contamos para luchar por nuestros derechos y para mejorar nuestra condición en todo sentido. Por consiguiente, en tiempos de elecciones debemos de estudiar a los candidatos para puestos públicos, ya sean elecciones municipales, del estado o de la nación, pues a esos hombres que elegimos, encomendamos la tarea de gobernarnos. Urge, pues, que esos hombres sean cultos, sinceros, justos y honrados. Además, deben ser personas resueltas a insistir, una vez en el poder, en que se haga justicia a nuestra raza. Nosotros los mexicanos, sin consideración a ciudadanía, no pedimos favores, no imploramos piedad: solamente pedimos Justicia. . . ese es nuestro objeto y ese nuestro ideal.


Para ilustrar la razón por la cual debemos estudiar a los candidatos para puestos públicos, me voy a permitir citar el caso del exgobernador James E. Ferguson. En 1921 este hombre injustificadamente hizo unas declaraciones denigrantes y calumniosas para nuestra raza, declaraciones que, enterado de ellas, no vacilé en refutar enérgicamente desde Washington, Distrito de Columbia. En mi carta le hice ver lo injusto de sus ataques, así como su ignorancia con respecto a los verdaderos méritos de los mexicanos como raza. En el mes de agosto del presente año declaré que repetía sus declaraciones de 1921, y agregó que su señora para nada necesitaría el voto de los mexicanos.


Bien, pues, cuando este hombre fue elevado al puesto de gobernador ¿cuántos méxico-americanos no lo apoyarían ignorando en lo absoluto sus sentimientos con respecto a nuestra raza? Con hombres del calibre de Ferguson en el poder, no cabe duda que nuestra perspectiva de mejorar en todo sentido sería en extremo brillante, ¿verdad? Bien, y ahora me hago la pregunta: ¿cuántos méxico-americanos irán a apoyar a la señora Ferguson el mes que entra, no obstante, los ataques que su esposo ha lanzado sobre nuestra raza?


He ahí, señores, el por qué de la necesidad de estudiar a los candidatos para puestos públicos, y he ahí nuestra oportunidad de demostrar con hechos que nos sentimos orgullosos de tener sangre mexicana en nuestras venas.


En el próximo mes de noviembre tendremos los méxico-americanos conscientes una oportunidad de registrar una protesta por los injustificados ataques que Ferguson hizo a nuestra raza. Todo méxico-americano que realmente se enorgullezca de su origen racial, debería ir a las casillas electorales el día 4 de noviembre y votar en contra de la señora Ferguson. ¡Esa es la mejor manera de combatir a nuestros enemigos!


Así, pues, señores, cuando nos hayamos educado, ilustrado, organizado y tomado más interés en nuestro gobierno, entonces habremos evolucionado y lo que es más, habremos puesto a salvo el buen nombre de nuestra digna y noble raza mexicana.


Agradecimientos


Queridos oyentes, ¿quién está listo y lista para votar por un gobierno inclusivo y justo? Bueno, antes de hablar más sobre el autor del discurso, Alonso S. Perales, y profundizar en la dramática historia de los México americanos en los Estados Unidos, permítanme presentarles nuestras nuevas voces.



Leyendo el discurso de Perales, tenemos a la Dr. Gabriela Baeza Ventura, Ph.D. quien es profesora asociada de español con una especialización en literatura latina de los Estados Unidos y co-fundadora del programa de Humanidades Digitales Latinas/os de EEUU (US Latino DH).


También es editora ejecutiva de Arte Público Press en donde supervisa al año la producción de treinta libros infantiles, juveniles y para adultos tanto en inglés como español y bilingües.

Dr. Gabriela ha publicado sobre distintos temas de la literatura latina de los Estados Unidos, entre ellos, mujeres, inmigración, idioma, literatura recuperada y literatura infantil. Sus publicaciones incluyen: La imagen de la mujer en las crónicas del “México de afuera;” dos antologías sobre la literatura latina de los EEUU, “Cuentos hispanos de los Estados Unidos” y “US Latino Literature Today: Anthology of Contemporary Latino Literature,” la última fue elegida como texto requerido para el sistema universitario de California.


Igualmente publicó una edición de la obra de la reconocida poeta y escritora chicana, Angela de Hoyos; y editó e introdujo tres colecciones de ensayos sobre literatura centroamericana, literatura del Programa de Recuperación del legado literario hispano de los EEUU y compilación de revistas latinoamericanas los EEUU.


Leyendo el último poema tenemos a Nicolás Kanellos profesor de la Universidad de Houston desde 1980. Es editor fundador de la conocida revista literaria hispana The Americas Review (anteriormente Revista Chicano-Riqueña) y de la editorial hispana más antigua y apreciada del país, Arte Público Press.


El Dr. Kanellos es el director de un importante programa nacional de investigación, Recovering the U.S. Hispanic Heritage of the United States, (Recobrando el patrimonio Hispano-Americanos en los Estados Unidos) cuyo objetivo es identificar, preservar, estudiar y hacer accesible cientos de miles de documentos escritos en las regiones que hoy hacen parte de los Estados Unidos desde el período colonial hasta 1960.


Ahora, escuchemos más sobre la editorial más antigua y grande de la literatura hispana de Estados Unidos: Arte Público Press.

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Establecido en 1979, Arte Público Press es la casa editorial más grande y consolidada de literatura hispana en los Estados Unidos. Es la proveedora principal de materia cultural sobre la vida Latina en los Estados Unidos para públicos generales y educativos. La casa editorial publica libros bilingües de ficción y no ficción para todo tipo de interés y edades.

Piñata Books, su sello para literatura infantil y juvenil provee libros bilingües que representan temas, personajes y costumbres de la cultura Latina de una manera auténtica y real. Arte Público es una casa editorial sin fines de lucro en la Universidad de Houston. Puede encontrar estos libros en su librería favorita, en artepublicopress.com o a través de varios proveedores de libros en línea. Les recomiendo les den una mirada a los libros de Arte Público Press, vale la pena leerlos y tenerlos en nuestra biblioteca personal.


Comentario


¡Muy bien, preparémonos para una lección muy útil de historia!


Alonso S. Perales, el autor del texto que escuchamos, fue un líder mexicano-estadounidense que se involucró profundamente en las luchas por la igualdad después de la Primera Guerra Mundial. Perales fue miembro fundador de la Orden de los Hijos de América en 1921, y más tarde en 1929 de La Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), una de las organizaciones más antiguas que defiende los derechos civiles de los mexicoamericanos, y hoy día de los latinoamericanos en los EU.


El discurso "La Evolución de los Mexicoamericanos", pronunciado en 1924, fue un llamado a la acción y mostró cuán divididas estaban las opiniones entre los mexicoamericanos a pesar de la creciente violencia contra ellos. Por lo tanto, vamos a repasar un capítulo doloroso en la historia de los Estados Unidos. Debo advertirles que algunas de las siguientes descripciones son un poco inquietantes.


La primera fuente para hablar del tema proviene del sitio web Refusing to Forget (Negandose a olvidar). Un proyecto iniciado en febrero del 2013, por un grupo de profesores de la Asociación Nacional de Estudios Chicanos Chicanas en San Antonio, Texas, para discutir estrategias y recordar a la gente del período de violencia anti-mexicana generalizada en la frontera entre Texas y México (1910-20).


Del sitio web Refusing to Forget, aprendemos que "Entre los muertos se encontraban mujeres y hombres, ancianos, jóvenes, residentes y recién llegados. Quienes fueron asesinados por extraños, vecinos, vigilantes y o a manos de agentes de la ley locales y de Texas Rangers".

Pareciera que estoy leyendo noticias de la semana pasada.


La horrible pesadilla no termina ahí. "Algunos [de los muertos] fueron ejecutados abruptamente después de ser tomados cautivos o fusilados con el endeble pretexto de que trataban de escapar. Algunos fueron dejados a la intemperie para que sus cuerpos se descompusieran, otros fueron profanados al ser quemados, decapitados o torturados al forzar botellas de cerveza en sus bocas. Las ejecuciones extralegales se volvieron tan comunes que un reportero de San Antonio observó que "encontrar cadáveres de mexicanos, sospechosos de causar problema, ha llegado a un punto en el que crea poco o ningún interés. Es sólo cuando se informa de una redada, o de que un [blanco] estadounidense es asesinado que la ira del pueblo se despierta".


En un telegrama al presidente Woodrow Wilson en 1916, los residentes de Kingsville suplicaron: "Uno o más de nosotros puede haber incurrido en disgustar a alguien, y tan sólo parece necesario que alguien susurre nuestros nombres a un oficial, para que se nos encarcele y mate sin la oportunidad de probar en un juicio justo, la falsedad de los cargos contra nosotros". Era como si la vieja caza de brujas hubiera puesto ahora su interés en las personas de origen mexicano.


Lamentablemente "la violencia fue acogida, celebrada e incluso instigada en los más altos niveles de la sociedad y el gobierno estadounidense". Parece que cien años después, las cosas no han cambiado mucho; recordemos la famosa frase de nuestro actual presidente después de las muertes en Charlottesville "había gente muy buena en ambos lados".

Recuerdo que, en el año 2016, un candidato al Congreso de Tennessee, Rick Tyler colocó un anuncio que decía "Make America White Again” (Hagamos a América Blanca de nuevo). Parece que su deseo racista hace eco a los periódicos Texanos de 1910 a 1920 donde se promovió la siguiente idea "una población con grave superávit (es decir gran crecimiento) necesita ser eliminada" refiriéndose a los mexicoamericanos.


Por último, el sitio web Refusing to Forget nos recuerda que "mientras miles de personas huían a México y los cuerpos decapitados flotaban por el Río Grande", los políticos estadounidenses propusieron campos de concentración para los de ascendencia mexicana. Además, matar era la alternativa para quien se negará a irse. De esta manera, encontrarse con esqueletos de personas ejecutadas en la maleza del sur de Texas se convirtió en parte del paisaje.


Sin embargo, la pregunta es ¿cómo llegamos a todo a esto? Y lo que es peor, ¿por qué seguimos atrapados en el ciclo de odio?


La historia no detectada de los mexicano-estadounidenses


Para responder al menos a la primera pregunta, tendremos que ir más atrás en el tiempo, a cuando a los mexicoamericanos fueron sacados de la foto.


En el libro Mexican American Voices: A Documentary Reader, (Voces Mexico-Americanas), editado por Steven Mintz, se nos recuerda que "un etnocentrismo inconsciente impregnó la enseñanza de la historia estadounidense". Recordemos ese viejo dicho que una vez se le atribuyó a Wiston Churchill, pero de origen desconocido: "La historia está escrita por los ganadores”.


Durante décadas, la historia de los Estados Unidos se relató desde que los ingleses llegaron a Virginia en 1607 y con los peregrinos en Plymouth en 1620, a menudo dejando por fuera que las primeras exploraciones europeas del territorio estadounidense comenzaron un siglo antes cuando los exploradores españoles llegaron a las costas de la Florida en 1513. También se omite que Lucas Vásquez de Ayllón estableció el primer asentamiento europeo en la costa de Georgia en 1526.


Por otro lado, existe la suposición de que la mayoría de las olas migratorias vinieron de Europa, cuando en realidad grandes migraciones también llegaron de China, Japón y América Latina. Steven Mintz hace una observación interesante que no se me había pasado por la cabeza "La frase 'mexicoamericanos' en sí misma, aunque conveniente, es etnocéntricamente anglo, ya que como habitantes de las Américas, los mexicanos que viven al sur del Río Grande son tan estadounidenses o americanos como los ciudadanos de los Estados Unidos".

Sobre el tema de la exclusión, Steven Mintz continúa diciendo: "Los colonos de México han estado viviendo en Arizona, California, Colorado, Nuevo México y Texas durante el mismo tiempo que los europeos han vivido en la costa este de los Estados Unidos. Sin embargo, para la mayoría de los ciudadanos estadounidenses esta historia es en gran parte desconocida. La historia Mexicoamericana es tratada como un subconjunto de la historia del oeste de los Estados Unidos".


Durante los últimos años, hemos escuchado mucho sobre lo rápido que ha crecido la población mexicanoamericana. Según el Pew Research Center, en julio de 2020, "la población hispana de EE.UU. alcanzó un récord de 60,6 millones... Los latinos representaron aproximadamente la mitad (52%) de todo el crecimiento de la población estadounidense durante este período. Siendo así el segundo grupo racial o grupo étnico más grande del país, después de los blancos no hispanos".


Sin embargo, antes de que se queden atascados en los números y proyecten cuánto cambiará el país en el futuro, Steven Mintz nos recuerda que los mexicano-estadounidenses no solo están creciendo debido a los nacimientos y a la inmigración. Ellos están "entre las comunidades más antiguas de la nación, con una rica y compleja historia."

Parte de esa complejidad consiste en su mestizaje, siendo descendientes de españoles, nativos y africanos. Además, los nombres de esta población han cambiado con el tiempo de mexicano(a), Tejano, Hispano, Californio, mexicano-estadounidense, méxicoamericano, La Raza, Chicano(a), Latino(a) y ahora Latinx.


Pero volvamos al tema de la historia de los Mexicoamericanos que se omiten de la historia colectiva de la nación; Steven Mintz dice: "La perspectiva que privilegia la costa Este y la herencia inglesa de la nación relega a las marginalidades la historia de los Mexicoamericanos. La historia de los Estados Unidos se cuenta comúnmente en términos de un avance hacia el oeste desde las colonias inglesas originales. En consecuencia, dicha perspectiva resta importancia al papel hispano en la exploración, asentamiento y desarrollo del territorio que ahora comprende a los Estados Unidos".


Creo que, en los últimos años, hemos visto una atención cada vez mayor hacia la historia afroamericana en los Estados Unidos, sus héroes y sus luchas. Su impacto llega hasta la música, las películas, los programas de televisión y los líderes políticos.


Mientras que, en la comunidad latina, a excepción de los refugiados y los migrantes indocumentados, no hemos visto una atención tan devota. ¿O estoy viendo los programas de televisión equivocados? Lo siento, pero no me gustan las telenovelas. Por lo tanto, latino-estadounidenses todavía están relegados a papeles secundarios en las películas y en las series de televisión...


¿Es acaso por discriminación o seremos somos nosotros el problema, o será una combinación de ambos? ¿Habrá una cuarta explicación? ¿Acaso los latino-estadounidenses han seguido adelante con sus vidas? ¿Es posible que cuando la situación económica de las personas mejora, muchos tiendan a abandonar la lucha, ya que no quieren comprometer la adquirida sensación de seguridad y logro? Por supuesto, esto no se aplica a todos, pero todavía me sorprende ver latinos en anuncios apoyando al actual presidente.


Recuerdo haber oído que algunas comunidades latinas habían apoyado fuertemente al Sr. Trump en las elecciones pasadas. Me quedé conmocionada ¿por qué? ¿Acaso no es obvio que el señor no tiene en cuenta las diferentes culturas y las considera inferiores? La respuesta a mi pregunta oscila entre dos caminos, pero por supuesto, podría haber otras razones e interpretaciones.


Primero, algunos hispanos o latinos nativos no conocen el pasado de sus comunidades. Eso es algo en lo que la comunidad afroamericana es buena; Puede que su historia aún no se cuente con precisión en las escuelas, pero entre sus familias, no la olvidan y la transmiten. En segundo lugar, una vez que los inmigrantes han vivido aquí por un tiempo, se vuelven más nativos y se sienten amenazados por los recién llegados. En otras palabras, esos recién llegados vienen a amenazan la seguridad económica de aquellos que han estado aquí por un tiempo. Al menos eso es lo que los políticos y Fox News les dicen.


Parte de esta disociación para con otras gentes de origen similar es que las historias de los latinos en los Estados Unidos han sido consideradas como historias regionales. Es decir, su impacto no ha tenido una amplia repercusión en el resto del país. Si tratamos las historias de los latino-estadounidenses como locales, entonces se les puede mantener divididos, dóciles. Al final, todos se sienten solos. Divide y conquistaras como bien lo hicieron los romanos.

Sobre el asunto, Steven Mintz nos cuenta que la historia Mexicoamericana fue tratada erróneamente como un subconjunto de la historia del viejo oeste. Como si los Mexicoamericanos hubieran "llegado tarde a los Estados Unidos y como un grupo aislado de personas cuyas vidas estaban desconectadas de los principales acontecimientos y temas de la historia de los Estados Unidos".


Desde este ángulo, la historia Mexicoamericana comenzó con la Revolución de Texas y no con los primeros exploradores españoles a principios del siglo XVI. Debido a esto, "hasta principios del siglo XX, muchos no hispanos se aferraron a la errónea suposición de que el papel de los mexicanoamericanos en la historia de Estados Unidos era marginal". Supongo que algunos siguen pensando que los mexicano-estadounidenses todavía están cocinando y limpiando mesas en los restaurantes.


Mintz continúa diciendo que "El trato a los Mexicoamericanos no arroja una luz positiva sobre el pasado colectivo [de los Estados Unidos]. Es una historia que implica la pérdida de tierras y recursos naturales, la explotación laboral, la discriminación, la deportación y la negación de la igualdad de derechos de ciudadanía." ¡Yo digo que es hora de hacer algunas películas al respecto!


Si en este punto están ansiosos por escuchar más sobre la historia de los mexicoamericanos, conocer algunos héroes, les sugiero que se consigan algunos de los libros publicados por Arte Público Press. Pueden comenzar con En Otra Voz: Antología de la literatura hispana de los Estados Unidos.


Mientras tanto, continuaremos con el tema del Destino Manifiesto y cómo condujo a siglos de opresión, racismo, exclusión y a la destrucción de las historias de muchos pueblos en los Estados Unidos.


Destino Manifiesto y la Raza Inferior


¿Qué es el Destino Manifiesto, de dónde vino y cómo ha afectado la forma en que Estados Unidos se ve a sí mismo?


En 1845, John O'Sullivan acuñó el término "Destino Manifiesto" para describir la esencia de una mentalidad que creía que los pioneros tenían la obligación divina de extender los límites de su noble república hasta el Océano Pacífico.


En el núcleo del manifiesto estaba la omnipresente creencia en la superioridad cultural y racial blanca. Por mucho tiempo, los nativos americanos habían sido percibidos como inferiores, y era necesario "civilizarlos". Por lo tanto y por asociación, lo mismo aplicaba a los hispanos que gobernaron los lucrativos puertos de Texas y California. En pocas palabras, para los angloamericanos, el pueblo de habla hispana estaba "atrasado".


Es sorprendente que la idea aún perdure y se continúe difundiendo en el siglo XXI, como lo fue en el siglo XIX. Al igual que entonces, hoy en día todavía se utiliza para justificar las guerras.


Para explorar la vieja suposición de que los mexicano-estadounidenses son considerados una raza inferior, debemos abrir el libro The Latino Condition (La Condición Latina), editado por Richard Delgado y Jean Stefanic. En el capítulo 20, encontrarán el artículo "Una raza separada e inferior", por José Luis Morín. Aquí aprendemos que "Ausente de la conciencia colectiva de los Estados Unidos están las guerras de conquista territorial que tuvieron lugar en el siglo XIX".


El artículo explica que al final de la Guerra entre Estados Unidos y México en 1848, los mexicanos y sus tierras fueron absorbidos por los Estados Unidos. "Las conquistas del siglo XIX estaban arraigadas en el largo y profundo deseo de muchos fundadores de los Angloestadounidenses de construir un imperio... [Veinte años antes] en la década de 1780, Jefferson declaró que los Estados Unidos deberían tomarse el Imperio español pieza por pieza. Estos diseños expansionistas no eran simplemente un capricho de Jefferson. Con el tiempo, se convirtieron en una parte integral de las ambiciones de los líderes políticos estadounidenses".


Una estrategia para lograr el objetivo era recurrir a un eslogan como El Destino Manifiesto. Era ahora era el derecho divino de "los ciudadanos anglosajones estadounidenses expandir su territorio a partir de su supuesta superioridad racial y cultural".


José Luis Morín señala que "la influencia de los supuestos racistas inherentes en la noción de la 'Carga del Hombre Blanco', junto con el 'Destino Manifiesto', proporcionaron la justificación necesaria para las conquistas y dominación territoriales angloamericanas".


A partir de entonces, se desarrolló una brutal estrategia de marketing, donde las noticias y los medios en conjunto impulsaron la agenda sobre la grandeza de la raza, la religión y la cultura de los Estados Unidos. Morín afirma que "Tan profundamente arraigadas fueron estas creencias que todos los no anglosajones, incluso los de Europa, fueron considerados amenazas para la nación. [De hecho desde] muy temprano en la historia de los Estados Unidos, los latinoamericanos fueron señalados como racialmente inferiores a los anglosajones estadounidenses.


En este momento cabe recordar que la iniciativa de la política exterior que publicitó la idea de la hegemonía estadounidense en todo el continente fue la Doctrina Monroe de 1823. Esta doctrina validó la intervención sobre la región de América Latina y el Caribe. Morín asegura, "muchos historiadores están de acuerdo [en que la Doctrina Monroe] sigue siendo influyente en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina".


Al reforzar la creencia en la inferioridad de la raza latinoamericana, el gobierno de los Estados Unidos podía justificar las numerosas intervenciones a través de la región, incluyendo orquestar disturbios, seguidos por el apoyo a dictadores endeudados al gobierno de los Estados Unidos.


Morín nos recuerda que "entre 1898 y 1934, Estados Unidos utilizó sus fuerzas militares para invadir y/u ocupar países latinoamericanos en más de treinta ocasiones y ''a pesar de la alta retórica y la ostensible nobleza del propósito, ni una sola intervención estadounidense llevó a la instalación de la democracia".


Un ejemplo que viene a la mente son las invasiones y ocupaciones militares de la República Dominicana en 1903, 1904, 1914, 1916-1924 y 1965. Estas intervenciones proporcionaron control sobre la economía del país y ayudaron a poner en el poder a un brutal dictador, nada menos que Rafael Leonidas Trujillo. A quien hemos mencionado antes, para refrescar su memoria, pueden escuchar el episodio 19 de Autores latinos: La hermosa alma de Don Damián por el dominicano Juan Bosch.


Pero regresemos de la hermosa isla caribeña al tema de la supuesta inferioridad de la raza latinoamericana. Morín señala que "en el siglo XIX, las caricaturas políticas de los principales periódicos de todo el país estaban plagadas de estereotipos degradantes y racistas acerca de los pueblos de Cuba, Puerto Rico, Hawái y Filipinas".


Una caricatura mostraba al tío Sam representando a los Estados Unidos como el maestro en un aula con un montón de niños de piel oscura, feos y rebeldes que representaban los pueblos de Cuba, Puerto Rico, Hawái y Filipinas.


Ahora debemos preguntarnos, ¿por qué los medios de comunicación estadounidenses y el gobierno de los Estados Unidos participaron en tan despreciable campaña de dividir a la población mundial en Superior e Inferior? ¿En país del primer mundo y país del tercer mundo? ¿En país del primer mundo y tercer mundo?


Simple, si su población anglosajona estaba convencida de su superioridad, sería fácil conseguir que apoyaran cualquier acción imperialista que Estados Unidos quisiera tomar hacia los demás.


Mi compañero Don Hymel, me dice que hubo gente que cuestionó dicha campaña. Sin embargo, el gobierno ignoró los llamados de atención. Morín escribe: "Estas poderosas imágenes que se enmascaraban en inofensivas caricaturas ofrecieron una visión de un gobierno que llevaba a cabo una misión benigna entre los pueblos inherentemente ineptos". Entonces, los estadounidenses anglosajones estarían a gusto si el sufrimiento de otras razas se debía a su debilidad racial en lugar de a la codicia imperialista por la riqueza y el poder.

Contrariamente a la larga suposición de que los México-estadounidenses eran en su mayoría inmigrantes ilegales, lo cierto es que al final de la guerra entre Estados Unidos y México en 1848, "aproximadamente 75.000 mexicanos que vivían en las tierras [de lo que se convertiría en los estados de Arizona, California, Colorado, Kansas, Nuevo México, Nevada, Oklahoma, Utah y Wyoming ahora] adquiridos por los Estados Unidos a través de la guerra, se vieron obligados a decidir si se convertirían en ciudadanos estadounidenses".


Entonces, ¿cómo termino los Estados Unidos absorbiendo todos estos extensos territorios que habían estado en manos españolas durante los últimos dos siglos? Pero que antes habían estado en manos de los nativos americanos. La historia nos dice que el presidente James K. Polk estacionó tropas en la frontera con México en 1845, para agitar el avispero. Polk buscaba la anexión de Texas, y al final, como vimos, consiguió mucho más.


Funcionó y finalmente estalló la guerra en 1846, dos años después la paz era firmada bajo el tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848. Poco sabían los mexicanos que, aunque se les ofrecía la ciudadanía por habitar las tierras recién adquiridas por los Estados Unidos, la oferta era sólo una distracción.


Morín indica que "los mexicanos dentro de los territorios adquiridos por los Estados Unidos fueron reducidos a una ciudadanía de segunda clase, sometidos a la pérdida de sus tierras a pesar de las concesiones de tierras preexistentes [dadas por España antes de la independencia de México], y se les negó el derecho al voto y a la representación política".


Para rematar, el tratado de Guadalupe Hidalgo fue modificado con el tiempo, para dar cabida a las preocupaciones de ciertos miembros del congreso americano sobre la amenaza racial que constituían los mexicanos. Leeré el artículo IX del tratado:


"Los mexicanos que, en los territorios antes mencionados, no conservarán el carácter de los ciudadanos de la República Mexicana, de manera conforme con lo estipulado en el artículo anterior, se incorporarán a la Unión de los Estados Unidos y serán admitidos, en el momento adecuado (a juzgar por el Congreso de los Estados Unidos) al disfrute de todos los derechos de los ciudadanos de los Estados Unidos..."


En resumen, los México americanos se quedaron sin tierras, sin derechos, ya no pertenecían ni a México ni a los Estados Unidos, al menos hasta nuevo aviso.


Y como aquí nadie se salva. Un problema similar les ocurrió a los puertorriqueños cuando en 1917, se convirtieron en ciudadanos estadounidenses con la adopción de la Ley Jones por el Congreso de los Estados Unidos. Pero la adopción no otorgaba un juicio con jurados, ni derechos similares a los puertorriqueños.


El senador Foraker dijo: "Consideramos muy cuidadosamente qué estatus en un sentido político le daríamos al pueblo de [Puerto Rico]…Llegamos a la conclusión de... que los habitantes de esa isla deben ser ciudadanos o súbditos o extranjeros. No queríamos tratar a los nuestros como extranjeros, y no proponemos tener ningún súbdito. Por lo tanto, adoptamos el término "ciudadanos". Al adoptar el término "ciudadano", no se entiende, sin embargo, que estábamos dando a esas personas los derechos que el pueblo estadounidense no quiere que tengan".


En otras palabras, sí, pueden ser ciudadanos, pero no, no pueden tener los mismos derechos que nuestros ciudadanos. ¡No pueden votar, pero podemos enviarlos a la guerra para luchar y morir por nuestra libertad!


Todavía recuerdo la absurda imagen del Sr. Trump arrojando toallas de papel a los puertorriqueños después del horrible huracán María que había devastado a la isla. Era como si estuviera lanzando camisetas a una turba de fans imaginarios.

Americanización


Y así es com o llegamos al tema de la americanización. Como mencioné antes, después de la anexión de varios territorios del oeste de los Estados Unidos, los habitantes mexicanos se dieron cuenta de que el unirse a la fiesta significaba quedar por fuera de ella. Es decir, fueron objeto de discriminación y pérdida de representación política, tierras y recursos.


Steven Mintz, editor del libro Mexican American Voices, (Voces Mexico Americanas) nos cuenta que las batallas del Alamo y Goliad se utilizaron para alimentar el sentimiento anti-mexicano. "En 1850, los anglos superaron en número por 20 a 1 a los mexicano-estadounidenses en Texas... [A partir de entonces] la violenta intimidación mantuvo a los mexicoamericanos alejados de las urnas. En el sur de Texas, grandes terratenientes y jefes políticos utilizaron su poder económico para manipular los votos de los vaqueros y obreros mexico-estadounidenses".


Sólo podemos desear que nada aleje de las urnas a ningún ciudadano en las próximas elecciones.


Era sólo cuestión de tiempo, para que la mayoría de las tierras antes propiedad de los mexicoestadounidenses, desde California hasta Texas, cayeran en manos de los anglos. ¿Por qué? Mintz dice que "los terratenientes mexicanos estaban obligados a validar sus reclamos de tierras bajo el sistema legal estadounidense utilizando abogados de habla inglesa. Los procedimientos legales se prolongaron durante años, y muchos terratenientes se vieron obligados a vender sus tierras para pagar sus facturas legales".


¿Y cómo la pérdida de tierras afectó a los mexicanoamericanos? Mintz señala que "los hombres mexicoestadounidenses se vieron obligados a mantenerse como trabajadores migratorios no calificados en minas y en granjas, ranchos y ferrocarriles, como sirvientes, lavanderas y trabajadores agrícolas. Los niños debían asistir a escuelas segregadas o se les prohibía por completo su asistencia". Porque si los mantenemos ignorantes, no se rebelarán.

Hay evidencia de que, en muchas escuelas, la etiqueta racial definió la conducta adecuada y el comportamiento de los mexicanos. Algunos maestros exigían que, en presencia de anglos, los mexicanos asumieran una postura corporal deferente y un tono de voz respetuoso. La cultura anglo estaba educando a una nueva generación de obedientes sirvientes. En consecuencia, el plan de estudios para los estudiantes mexicanos hizo hincapié en la ciencia doméstica y la capacitación manual.


Mi compañero Don Hymel cuenta que en la década de 1950, Texas tenía leyes que prohibían hablar el español en propiedades del gobierno estatal. Lo recuerda porque mientras crecía en El Paso, el español que habla lo aprendió fuera de la casa, y no en la escuela.

Sobre el tema, la Asociación Histórica del Estado de Texas indica que "El 3 de junio de 1973, el gobernador Dolph Briscoe firmó la ley de Educación y Capacitación bilingüe (S.B. 121) promulgada por la Legislatura Sesenta y Tres de Texas. Este evento marcó un punto de inflexión histórico en la educación de los estudiantes mexicoestadounidenses en el estado.


Los aspectos de la educación bilingüe de la ley eran nuevos y sin precedentes. La pieza central fue el mandato de que todas las escuelas públicas primarias de Texas, que inscribieran a veinte o más niños con un inglés limitado en un grado determinado debían proporcionar instrucción bilingüe. El que un idioma distinto del inglés pudiera ser utilizado en la instrucción, era especialmente significativo porque abolió el requisito de enseñanza única del inglés, que había sido impuesto por las leyes estatales que databan de 1918."

Sin embargo, durante el tiempo que la educación bilingüe no estaba en funcionamiento, es decir la primera parte del siglo XX, los mexicoamericanos, así como los afroamericanos, y otras comunidades, se convirtieron en poblaciones marginadas, obligados a vivir en comunidades segregadas, llamadas barrios y colonias.


Curiosamente, otro fenómeno ocurrió paralelo al prejuicio étnico hacia los mexicoamericanos. La herencia española del suroeste se romantizó, pero siempre haciendo una clara distinción de que los españoles no eran mexicanos. La vieja táctica de dividir y conquistar.

Hoy en día, entre algunas comunidades latinas existe resentimiento hacia la herencia española. Mientras que, entre otras comunidades, hay una orgullosa afirmación de sangre exclusivamente española, no indígena, no africana.


La gente parece no entender, el patrimonio, la herencia, la ascendencia, la cultura son construcciones sociales que hacen que una persona se sienta especial, que pertenezca a algo, pero que pueden convertirse en obstáculos a la hora de desarrollar empatía por las luchas de otras personas que son tan similares e iguales a las nuestras.


En 1850, el prominente mexicano-estadounidense Pablo de la Guerra, delegado de la Convención Constitucional de California, miembro del Senado del Estado, mientras hablaba de la injusticia al Senado de California, dijo:


"Bueno, señor, la guerra tuvo lugar, y nosotros, después de hacer nuestro deber como ciudadanos de México, fuimos vendidos como ovejas, abandonadas por nuestra nación, y por así decirlo, nos despertamos de un sueño, extraños en la misma tierra en la que éramos nativos, donde nacimos. Pasamos de las manos de México a las de los Estados Unidos, pero tuvimos el consuelo de creer que Estados Unidos, como nación, era más liberal que la nuestra. Teníamos el mayor respeto por un americano. Todos los estadounidenses que vinieron a nuestro país fueron tenidos en la más alta estima, aun mas que nuestros compatriotas. Y hago un llamamiento a todos los estadounidenses que nos visitaron para que testifiquen de este hecho. Y después de ser abandonados por nuestro propio país y anexados a los Estados Unidos, pensamos que pertenecíamos a una nación, la más civilizada, la más humana, una nación que fue la más importante en la promoción de la libertad en todos sus dominios - una nación que era la más cuidadosa en la protección de los justos derechos de sus ciudadanos... pero ahora los mexicanos se han convertido en 'extranjeros en su propia tierra".


De hecho, los mexicoamericanos eran ahora personas sin hogar, vagando por las tierras que los habían visto nacer.


Conforme al tema de aquellos que quedaron vagando, en el libro The Latino Condition, encontramos el artículo "México Ocupado" por Ronald Takaki, donde el autor relata que "en California, por ejemplo, mientras que a los mexicanos se les concedió el sufragio, encontraron que la democracia era esencialmente sólo para los anglos... quienes dominaban en la legislatura estatal, así los Anglos promulgaron leyes que afectaban a los mexicanos.

El acta contra vagabundos descrita como la 'Ley Greaser', definió a los vagabundos [es decir, a las personas sin hogar] como "todas las personas que [eran] comúnmente conocidas como 'Greasers' o de sangre española o india... y que [estuvieran] armados y que no eran personas pacíficas ni tranquilas".


Por supuesto, Texas no dudó en imponer una villanía similar. Takaki dice: "En comparación con California, la proscripción política (es decir la prohibición) impuesta a los mexicanos en Texas fue más directa. Allí, a los mexicanos se les concedió el sufragio, pero sólo en principio[...] Un viajero observó que los mexicanos en San Antonio podían elegir un gobierno propio si votaban, pero añadió: "Tal paso sería seguido, sin embargo, por una rápida revolución". Y así fue.


En 1863, después de una disputada elección, un periódico regional declaró: "Nos oponemos a permitir que una multitud ignorante de mexicanos determine las cuestiones políticas en este país, donde se supone que un hombre vota a sabiendas y con consideración".

Bueno, respecto a eso, digo que han pasado más de ciento cincuenta años, y es hora de que los mexicoamericanos y los latinoamericanos hagan que el gobierno de los Estados Unidos escuche nuestras voces. Es menester reclamar la igualdad y la justicia para cada uno de los habitantes de este país, independientemente de su estatus, género, etnia y ascendencia.

Movimiento cívico Mexicoamericano


Sin embargo, no crean que los mexicoestadounidenses se han conformado con su suerte y decidieron ver la vida pasar. Desde principios de 1929, la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) comenzó a defender los derechos civiles de los Mexicoamericanos.


Luego, alrededor de 1960 las voces de muchos mexicano-estadounidenses fueron escuchadas de nuevo; esta vez se llamaron chicanos y chicanas. Steven Mintz nos dice que el "término proviene del náhuatl, el idioma hablado por los aztecas", que significa "el más pobre de los pobres".


El movimiento de derechos civiles hispanos que comenzó en los años 60 heredó un legado de resistencia contra el colonialismo, la segregación y la explotación. Este legado tuvo sus raíces en los escritos de sindicalistas, editoriales y defensores de la cultura. Específicamente, las crónicas de Nicasio y Jovita Idar, quienes trataron de elevar el pensamiento crítico de sus lectores.


Si tienen curiosidad por el movimiento mexicano-estadounidense, les sugeriré algunos enlaces. Todo lo que tienen que hacer es revisar la transcripción de este episodio en nuestra página web www.trescuentos.com


- Grassroots Leadership: https://grassrootsleadership.org/

- Voto Latino: https://votolatino.org/

- Unidos US: https://www.unidosus.org/

- United we dream: https://unitedwedream.org/

- Chicanos por la causa: https://www.cplc.org/

- Hispanic Scholarship: https://www.hsf.net/

- Latino Victory: https://latinovictory.us/

- Hispanic Heritage: https://hispanicheritage.org/

- National Alliance for Hispanic Health: https://www.healthyamericas.org/

- NALEO: https://naleo.org/

- The Hispanic Institute: https://naleo.org/

Mientras tanto, los voy a dejar con un poema de Américo Paredes, que en los años 30 escribió en inglés y español, articulando la devastación cultural y económica de su generación. El poema nos llega en la voz de Nicólas Kanellos, director de Arte Público Press. Pueden encontrar el poema en el libro: En Otra Voz: Antología de la literatura hispana de los Estados Unidos.

Alma Pocha

Américo Paredes (1912-1999)



Alma pocha

Alma pocha ensangrentada, la sufrida, la olvidad, la rebelde sin espada; alma pocha salpicada de tragedia y humorada, alma pocha.

En tu propio terruño serás extranjero por la ley del fusil y la ley del acero; y verás a tu padre morir balaceado por haber defendido el sudor derramado; verás a tu hermano colgado de un leño por el crimen mortal de haber sido trigueño.

Y si vives, acaso, será sin orgullo, con recuerdos amargos de todo lo tuyo; tus campos, tus cielos, tus aves, tus flores serán el deleite de los invasores; para ellos su fruto dará la simiente, donde fueras el amo serás el sirviente.

Y en tu propio terruño serás extranjero por la ley del fusil y la ley del acero.

De este modo habló el destino en la jornada tejana ¡y la boca se envilece con el nombre de Santa Anna! Alma pocha vas llorando la vergüenza mexicana

Alma pocha alma noble y duradera, la que sufre, la que espera.



Y eso es todo por hoy, regresaremos en dos semanas con más narrativas Latinx en los Estados Unidos. Hasta el siguiente cuento, adiós, ¡adiós!


Bibliografía:


En Otra Voz: Antología de la literatura hispana en los Estados Unidos. Editor general Nicólas Kanellos. Co-editores Kenya Dworkin y Méndez, José B. Fernández, Erlinda Gonzales-Berry, Agnes Lugo-Ortiz y Charles Tatum. Coordinadora Alejandra Balestra. Publicado por Arte Público Press, Houston, Texas. 2002.


Herencia: the anthology of Hispanic literature of the United States. Editor Nicólas Kanellos. Co-editors Kenya Dworkin y Méndez, José B. Fernández, Erlinda Gonzales-Berry, Agnes Lugo-Ortiz and Charles Tatum. Published by Oxford University Press, New York, 2002.

Mexican American Voices: A Documentary Reader. Edited by Steven Mintiz. First published by Wiley-Blackwell, 2009.


The Latino/a Condition: critical reader. Edited by Richard Delgado and Jean Stefanic. Published New York University Press, 2011.


Article: “The History of Racial Violence on the Mexico-Texas Border.” Website Refusing to Forget: https://refusingtoforget.org/the-history/


Article: “US Hispanic population surpassed 60 million in 2019, but growth has slowed.” By Luis Noe-Bustamante, Mark Hugo Lopez, and Jens Manuel Krogstad. July 7, 2020. URL: https://www.pewresearch.org/fact-tank/2020/07/07/u-s-hispanic-population-surpassed-60-million-in-2019-but-growth-has-slowed/


Article: “Pablo de la Guerra Speaks Out Against Injustice. Changing History with Words.” By Indy Staff. Thu Aug 02, 2007 | 6:00am. URL:

https://www.independent.com/2007/08/02/pablo-de-la-guerra-speaks-out-against-injustice/


Article: “Bilingual Education.” By Rodolfo Rodríguez. URL: https://www.tshaonline.org/handbook/entries/bilingual-education

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