• Carolina Quiroga-Stultz

14 - Mitos


Tres sirvientes muy curiosos desobedecerán y dejarán escapar la mágica noche, y con ella todas las cosas se perderán. Sólo la hija de la Gran Serpiente podrá poner orden al caos de la oscuridad. En el epílogo exploramos la situación histórica de los nativos en la amazonía brasilera y contamos un mito de Afro Brasilero que se asemeja al mito Kayapó.

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Fuentes:

1. Libro: Leyendas, mitos, cuentos y otros relatos Kayapo de la selva Amazónica. Presentados por Nahuel Sugobono. Publicado por Longseller.

2. Libro en PDF: Leyendas de la Amazonía. Por Ana María Gómez Platero y por Victoria Palma Ehrichs.

3. Libro: Guerreros, dioses, espíritus de Centro y Sudamérica texto por Tomas Gifford. Publicado por Ediciones Generales Anaya.

4. Libro: Mitología Americana Mitos y leyendas del Nuevo Mundo Edición de Samuel Feijóo. Biblioteca de Cuentos Populares Ediciones Siruela

5. Libro: Cómo la noche llegó desde el mar por Mary-Joan Gerson en su libro. Publicado por Little, Brown US.

6. Artículo: Los Desheredados Indígenas de Brasil. Survival International.


Cuando la noche se escapó

Mito de la Amazonía brasilera

Adaptado por Carolina Quiroga-Stultz


Al principio, no había noche, solamente existía el día. La noche dormía en el fondo de las aguas y se extendía como una sombra larga en el lecho del río. En esos días los animales no existían, pero las cosas alrededor podían hablar. Los árboles, las flores y hasta los ríos podían expresar sus pensamientos, no como hoy día que están en completo silencio.


Y como siempre era de día, nadie dormía, pero hablaban bastante. Se cuenta que la hija de la Gran Serpiente Cobra, había tomado como esposo a un hombre.


Un día ella, quien si conocía la noche dijo:¡Ay!, esposo! Llevo mucho tiempo esperando que llegue la noche. ¿Por qué no llega?


El hombre contestó: La noche no existe. Todo el tiempo es de día.

La noche la tiene mi padre. Envía a alguien por ella a orillas del Gran Río.


El joven llamó a sus servidores y su esposa les instruyó en lo que debían hacer y les advirtió:

Hagan lo que mi padre les diga.


Y así, los tres sirvientes se fueron remando en una canoa rio arriba. Después de un largo rato llegaron al lugar donde el rio se une a otro afluente de agua. La turbulencia de las aguas le avisó a la Gran Serpiente Cobra que tenía visitantes. Y como ya sabía de qué se trataba la visita, la Gran Serpiente les entregó la nuez de coco que parecía haber sido abierta antes y ahora estaba sellada con resina. Luego les dijo: La noche está dentro de ésta Tucumá de coco; llévenla con cuidado y no dejen que se abra la nuez, pues si sucede eso, todas las cosas se perderán.


Los servidores tomaron el coco y después de hacer una reverencia a la Gran Serpiente Cobra, se pusieron en camino cargando la tucuma con cuidado, remando en la canoa rio abajo.


A pesar de que llevaban la nuez bien sujeta, al cabo de un rato comenzaron a oír ruidos dentro de ella; algo como ten ten ten, shee, shee, shee, croa, croa, croa, cree, cree, cree, los sonidos que los sapos y las ranas hacen cuando canta en la noche, pero como los tres sirvientes no tenían idea lo que la noche era, tampoco supieron lo que los sonidos significaban.


Entonces el más joven de los servidores dijo: ¿Qué puede ser ese ruido que oímos dentro de la nuez? Veamos de lo que se trata.


Pero el más mayor contestó: No; no hagamos esa locura. Estaríamos perdidos. Continuemos remando.


Y siguieron remando rio abajo. Pero entre más remaban, más ruidos escuchaban y esta vez algo como tin, tin, tin... chi, chi; era el ruido de los grillos y de los pajarillos que cantaban por la noche.


De nuevo el más joven de los sirvientes dijo: Echemos un vistazo no más. No tenemos que abrir el coco, sólo quitar un poquito de la resina.


Después el que aún no había hablado dijo: Pues si bien es cierto, todos escuchamos a la Gran Serpiente Cobra, pero ninguno le prometió nada.


Luego el tercer sirviente, quien inicialmente se había opuesto a la idea dijo: Pues sí, ¿no? Además, si nos vamos a detalles, nosotros le servimos al esposo de la hija de la Gran Serpiente, pero no le servimos a la hija. Y el jefe no dijo nada al respecto.


Entonces convencidos que no tenían nada que perder y sin poder contener su curiosidad, encendieron el fuego y comenzaron a derretir la resina; con la esperanza de poder sellarla de nuevo, después de haber echado un vistazo por dentro. Pero la resina se derritió de inmediato salpicándoles la cara y los brazos. Cuando el coco se abrió de par en par, la noche se escapó y las tinieblas cubrieron el mundo.


Los tres sirvientes supieron que estaban perdidos, pensaron en decir que era un accidente, pero al final concluyeron que mentir siempre es una mala idea.


Al tiempo que los tres sirvientes remaban por las aguas oscuras rodeados de esa mágica noche, las cosas de la selva comenzaron a transformarse, las piedras del río se convirtieron en sapitos e insectos.


Los troncos de árboles muertos y las hojas secas se hicieron animales. Una canasta de mimbre afuera de una choza se transformó en un jaguar. Los residuos que flotaban sobre el río se hicieron peces o aves de agua. Un pescador y su canoa dieron origen al pelícano. Un tronco de árbol flotando bajo el rio se hizo un pez Pirarucu. Y unos juncos se transformaron en una tortuga.


La hija de la Gran Serpiente Cobra dijo a su esposo: ¡Ah!, tus servidores han dejado escapar la noche. Cuando la estrella matutina aparezca voy a separar la noche del día, para que todos los seres sepan cuando termina una y comienza la otra.


Y tomó uno de sus cabellos y lo amarró alrededor de su dedo y dijo: Tú serás un pájaro cujubin (una especie de gallo); cantarás todas las mañanas, cuando salgan los primeros rayos del sol.


Y en ese momento el hilo de cabello se convirtió en un pájaro que se posó en su mano. Ella le pintó las plumas de color blanco y sus patitas de color rojo.


Después amarró otro hilo de su cabello alrededor de su dedo índice, lo espolvoreó con cenizas y le dijo: Tú serás el nhambu (una especie de perdiz) y cantarás a diversas horas de la noche, hasta la mañana.


Y así continuó, amarrando cabello a cabello alrededor de su dedo y diciéndoles que debían hacer y dándoles colores y formas. Desde entonces, cada pájaro canta a su hora, por la noche, y todos juntos, por la mañana, al comienzo del día.


Cuando los tres servidores llegaron de regreso a casa el joven esposo, es decir el jefe, les dijo: Que falta de obediencia, al abrir la nuez de coco dejaron escapar la noche. Todas las cosas se han perdido y ustedes también. Y por eso de ahora en adelante serán monos y se pasarán la vida saltando de rama en rama, siempre buscando comida y temiendo la noche.


Se asegura que el color negro de la boca y las rayas que llevan en los brazos los monos aulladores, son debidos a la resina que se derramó sobre ellos cuando abrieron la nuez de coco. Cuando cae la noche, los monos comienzan a aullar diciendo a todos los que escuchan que, en la noche, todos están perdidos.


Pero, aun esos necios monos saben que cuando el Inhambu y el Cujubi cantan es porque la noche se acabó y el día llega, y ellos vuelve a ser humanos, así sea por unas horas.


Y colorín colorado, este cuento se ha acabado


Epílogo


Muy bien mis queridos y queridas oyentes los invito ahora a que conozcan un poco más sobre la historia de los pueblos nativos en Brasil, y sobre un descubrimiento que hice respecto al mito que escucharon, que quizá explica un poco más aquellos intercambios orales que los nativos y los esclavos africanos tuvieron cuando se conocieron hace mucho tiempo.


Hablemos primero sobre las enormes dificultades que los nativos de la Amazonía brasileña han tenido que enfrentar. La siguiente información nos llega del artículo publicado por Survival International, Los Desheredados Indígenas de Brasil.


A medida que los portugueses y otros europeos recién llegados comenzaban a explotar el llamado nuevo mundo, aquellos indígenas que no fueron muertos durante la conquista, fueron forzados a trabajar para el amo blanco.


Lo cual también contribuyó al exterminio, gracias a los horrores de la esclavitud. Por supuesto las enfermedades europeas también tuvieron mucho que ver con el declive de la población nativa en todos los rincones de las Américas.


Para el siglo XVII, quedaban tan pocos nativos en la zona costera brasileña que hubo que importar esclavos de África para trabajar en las plantaciones dé azúcar. Se dice por ahí que el tráfico de esclavos africanos fue una invención portuguesa.


Aunque la esclavitud de los indígenas en el Brasil fue abolida finalmente en 1755 y la de los negros en 1888 (la última en las Américas), la práctica continuó de forma abierta hasta el fin del siglo XIX, perpetuada por los "barones del caucho" que durante el "boom" del caucho a fines del siglo XIX y comienzos del XX, explotaron despiadadamente la Amazonía y a sus habitantes.


Por ejemplo, se desarrolló un nuevo sistema llamado La ‘esclavitud por deudas’, una forma menos explícita de esclavitud, común hasta los años 70’s, y al parecer hoy día, algunos indígenas todavía son explotados bajo esta condición. Tenemos el caso de los guaraní y xacriabá en el sur de Brasil. Quienes son forzados a trabajar en las plantaciones de caña de azúcar.


A lo largo de su historia, muchos de los indígenas de Brasil han resistido la explotación y agresión, luchando por defender sus tierras y derechos, o eludiendo a aquellos que los oprimían. Algunos pueblos indígenas lucharon contra las fuerzas europeas en grandes batallas, a menudo venciendo y logrando frenar a los invasores durante un tiempo; otros pueblos resistieron utilizando con éxito tácticas de guerrilla. Pero al final, la superioridad numérica de los colonos y con las armas de que disponían siempre les dio la ventaja.


A pesar de tan horroroso genocidio histórico, hoy día Brasil alberga probablemente más pueblos no contactados que ningún otro país. Pero lejos de significar un respiro, las tribus indígenas continúan desapareciendo a un ritmo de una tribu por año. Por supuesto la razón principal continúa siendo el genocidio. Y al parecer con el nuevo presidente las cosas no van a mejorar. Solo los más ricos y las multinacionales se beneficiarán.


Sin embargo, el trabajo de los simpatizantes de la causa indígena ha permitido que una pequeña proporción del dinero enviado por el Banco Mundial sea destinada a la protección de tierras indígenas. Pero la ayuda no vale de mucho, si el gobierno brasilero no completa la demarcación de todos los territorios indígenas. Porque al hacerse como decimos “el de la vista gorda”, les hace la vida más fácil a las multinacionales y todos aquellos que tiene interés en explotar el Amazonas a costa de otros.


Por eso los pueblos indígenas permanecerán vulnerables mientras Brasil se rehúse aceptar la legislación internacional que establece que los pueblos indígenas son los propietarios de sus tierras. Sorprendentemente, Brasil ratificó esta ley en 1965, pero pronto la olvidó.


Ahora hablemos del mito, del libro digital "La luz y las tinieblas, El día y la noche en la mitología sudamericana", CIAFIC ediciones Centro de Investigaciones en Antropología Filosófica y Cultural de la Asociación Argentina de Cultura, aquí encontramos que es común escuchar en la región amazónica versiones similares sobre el mito donde la noche desde el principio de los tiempos estuvo guardada celosamente en un recipiente por un personaje que la utilizaba para su propio provecho.


En esos relatos cosmogónicos, la noche irrumpe en el mundo, cuando el recipiente que la contiene es roto intencionalmente. En un acto dictado por la curiosidad, la impaciencia, la imprudencia o por cualquier otra razón.


En dichos relatos míticos, las razones más frecuentemente que mueven a los hombres que viven en un día perpetuo, a salir en busca de la noche son: el deseo de dormir cómodamente; pues de algún modo se han enterado de que ciertos seres (en algunos casos animales) conocen la oscuridad y de que aprovechan, de ella para entregarse al sueño con más tranquilidad. Y dos, el deseo de estar con su pareja de forma privada, ya que en el día pueden ser vistos.


Entre aquellas versiones que se asemejan al mito que escucharon y que son contadas en Brasil, está la versión afrobrasileña adaptaba por Mary-Joan Gerson en su libro "Como la noche llegó desde el mar". En dicha versión quien tiene la noche es Iemanja la diosa yoruba de las aguas.


Una de sus hijas se ha casado con un hombre de la tierra. Al principio todo estaba bien, pero la hija de Iemnaja comenzó a añorar la oscuridad a la que estaba acostumbraba en el fondo del Mar. Así que el esposo envió a sus tres más fieles sirvientes, quienes se fueron nadando, a visitar a la reina de las aguas en su palacio. Ella, quien de antemano sabe cuánto sufre su hija, les empaca en una bolsa un pedazo de noche y les advierte que no la abran, porque solo su hija sabe contener y manejar a los traviesos espíritus de la noche.


En su regreso, mientras están bajo las aguas los tres sirvientes no escuchan nada, solo cuando ya comienzan a caminar sobre la playa son alertados por los extraños sonidos que salen de la bolsa. Los sonidos de los animales nocturnos dentro de la bolsa asustan a uno de los sirvientes, quien prefiere dejar la bolsa atrás, pero el más curioso o valiente sugiere lo contrario. Por supuesto cuando la abren salen todos los animales nocturnos, pero también las estrellas y la luna.


Todo este tiempo, la hija de Iemanja ha estado esperando desde la playa la llegada de los sirvientes, así que sin sorprenderse mucho o molestarse por la imprudencia de los sirvientes, les da la bienvenida a los espíritus de la noche, quienes al escuchar su voz se calman y hacen silencio. A partir de allí, les asigna a las aves sus roles para anunciar la madrugada y la llegada de la noche. Y entre dichas aves está el gallo, quien es un ave muy importante en la ancestral mitología y religión Yoruba. En el caso del mito amazónico, el ave que se parece al gallo es el cujubi.


La presencia del gallo en ambos mitos me lleva a pensar que es posible que el mito nativo amazónico que escucharon al principio tenga origen africano o por lo menos dicha versión. Supongo que dicho intercambio que debió haber sucedido con la llegada de los esclavos africanos o como sugiere Iván Van Sertima en su libro "Ellos llegaron antes que Columbus" que los africanos viajaron a las Américas mucho antes de Cristóbal Colon, pero ese es otro cuento.

Y eso es todo por hoy, Tres Cuentos les dice que si no fuera por los mitos no sabríamos que tan similares somos los unos de los otros. En el siguiente episodio escucharemos un mito Warao, que nos llega de la hermana y preciosa tierra de Venezuela. Donde nos explican como los seres humanos llegaron a la tierra desde el mismo cielo.

Hasta el siguiente cuento.


Créditos musicales

Skeleton Dance – Myuu

Ambush the Descent – Kevin McLeod, Creative Common Atributions License

Bump in the night supernatural - Creative Common Atributions License

Strange Things at Night – Sir Cubworth

Nomads – The mini vandals

Jungle – Aakash Gandhi

The quiet aftermath - Sir Cubworth

Island coconuts – Aaron Kenny

Rumba pa’ bailar-Jimmy Fontanez

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