• Carolina Quiroga-Stultz

38 - Mujeres Históricas


Manuela nació en época de revoluciones, independencias, guerras civiles y patriarcado, y a pesar de ello desafió las convenciones sociales, y guiada por sus convicciones contribuyó a la formación de nuevas naciones latinoamericanas.

Poema inicial


XVII


ELLA


Tú fuiste la libertad,

libertadora enamorada.

Entregaste dones y dudas,

idolatrada irrespetuosa.

Se asustaba el búho en la sombra

cuando pasó tu cabellera.

Y quedaron las tejas claras,

se iluminaron los paraguas.

Las casas cambiaron de ropa.

El invierno fue transparente.

Es Manuelita que cruzó

las calles cansadas de Lima,

la noche de Bogotá,

la oscuridad de Guayaquil,

el traje negro de Caracas.

Y desde entonces es de día.


Tomado de La Insepulta De Paita, Dans Cantos ceremoniales [1959-1961] Pablo Neruda. URL: https://pablo-neruda2-france.blogspot.com/2010/07/la-insepulta-de-paita.html

*



Bienvenida


Que tal amigas y amigos, y nuevos oyentes de Tres Cuentos, el podcast dedicado a las narrativas literarias de Latinoamérica. El poema anterior fue escrito por el chileno Pablo Neruda como una elegía a la memoria de la revolucionaria ecuatoriana Manuelita Sáenz.


*


Desde finales del año pasado hemos recibido la ayuda de un nuevo colaborador, Leo Quirón, quien es un apasionado de la literatura.


Hace más de un mes, Leo me envió la foto de una carta aparentemente escrita por la famosa Manuela Saénz. Inmediatamente le dije, deberíamos presentarlo en el programa.


Sin embargo, como ya estaba en las preparaciones de las temporadas de literatura afrodescendiente, y la de Ciencia Ficción que saldrá dentro de poco, pensé que quizá podríamos hacer un programa especial alrededor de dicha carta.


Hoy, he dejado que Leonardo haga la presentación de la mujer que pasó a la historia como la libertadora del libertador. Por lo tanto, iniciaremos con la voz de Leonardo y finalizaremos con la tan esperada carta escrita por Manuelita Sáenz a su esposo James Thorne.


Les recuerdo que se pueden subscribir a nuestra lista de correos a través de nuestra página web www.trescuentos.com. Y si encuentran valor en lo que hacemos en el programa y les sobran unos tres minutitos, les agradecemos nos dejen un buen comentario.


Entonces, antes de presentarles la carta que ella le escribió a su esposo entre 1823-1828, dejaré que Leo Quirón nos cuente un poco acerca de la vida de Manuela Saénz.


Manuela nació en época de revoluciones, independencias, guerras civiles y patriarcado, y a pesar de ello desafió las convenciones sociales, y guiada por sus convicciones contribuyó a la formación de nuevas naciones latinoamericanas.


*

[LEO QUIRON]



Hola a todos para mi es un verdadero placer poder participar en este espacio con un comentario sobre un texto que impactó mi punto de vista sobre el personaje histórico: Manuela Sáenz.


La carta que hoy vamos a leer la conocí por medio de una imagen que me enviaron por una red social y la compartí con Carolina; quedamos asombrados de las ideas progresistas de Manuela, entonces nos dimos a la tarea de indagar un poco más para tener una visión más clara de esta valiente heroína.


Para entrar en materia, empezaré por contar que Manuela nació en 1797 y murió en 1856. Su vida fue influenciada por las ideas de la libertad y la carta seleccionada, dirigida a su marido James Thorne, dan muestra de su coherencia con las ideas libertarias, la inteligencia, sinceridad y valentía de Manuela al escribir su determinación por seguir lejos del dominio de su esposo, ¡son admirables!


Nacida en el seno de una familia criolla, sus padres: Simón Sáenz era español y Regidor de Quito, y doña Joaquina Aizpuru una criolla quiteña. Al poco tiempo de nacer Manuela muere su madre, por lo que don Simón entrega la niña en custodia en el Monasterio de Santa Catalina, donde pasó sus difíciles tres o cuatro primeros años, hasta que su padre decide volver a traerla a la casa paterna. La niña se gana el cariño de su madrastra Juana del Campo Larraondo y Valencia oriunda de Popayán, lo cual hace de su estancia en esta casa un período muy agradable, o menos difícil que en el monasterio.


Manuela recibe una educación orientada por religiosos católicos y gracias a su dedicación al estudio adquiere un elevado nivel cultural.


Según relata nuestra heroína en su diario, su primer encuentro con Bolívar fue una conversación que se centró en un “mano a mano” de citas de autores clásicos griegos y latinos. De igual forma las múltiples cartas que escribió a diplomáticos, presidentes y generales son muestra de su preparación intelectual.


Cabe destacar que Manuela pasó gran parte de su infancia y adolescencia en la hacienda Catahuango, propiedad de su tío Domingo Aizpuru, clérigo de Yaruquí (poblado ecuatoriano), y una de sus principales distracciones era cabalgar.


Manuela se destaca por su carisma e inteligencia para desenvolverse en sociedad, y estas habilidades fueron muy importantes para su posterior participación en la revolución orientada por Bolívar, en la cual ella fue una comprometida activista política y combatiente en diversas campañas libertadoras, mucho antes de conocer a Simón.


Alcanzó el rango de Coronela del ejército colombiano y fue reconocida por mostrar sus habilidades en el campo de batalla en las divisiones de húsares y vencedores, recordemos que militarmente el movimiento independentista culminó en el año de 1824 con la batalla de Ayacucho, donde participó al lado del general Sucre.


Ahora bien, regresando un poco en el tiempo, para el año de 1816, el papá de Manuela la presenta con el señor James Thorne, durante uno de sus viajes a Panamá; el inglés queda prendado de la singular belleza de la quiteña y sin pensarlo mucho solicita a Don Simón que le permita casarse con su hija.


El matrimonio se realizó en Lima el 27 de junio de 1817, cuando Manuela tenía 21 años y James 42. Ella accede a este matrimonio arreglado por su padre, de acuerdo con la costumbre de la época, y se traslada a vivir a Lima junto con su marido.


Una vez instalados en Lima, Manuela comienza la práctica de su ideal revolucionario y comienza a participar en el movimiento libertador. Una de sus primeras acciones fue influir en el cambio a las filas patriotas del batallón realista Numancia, al cual pertenecía su hermano José.


Así mismo, Manuela participa en numerosas reuniones con patriotas peruanos y mantiene viva la llama de la revolución. Las valerosas acciones de esta joven quiteña la llevan a recibir de parte de San Martín la condecoración “Orden de Caballeresa del Sol”.


Son muchas y de gran valor las contribuciones de Manuela a la causa de emancipación del territorio que hoy ocupan: Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, sin embargo, su imagen actual parece enfocarse en su relación con Bolívar, pero aquí hemos resaltado que va mucho más allá.


Consultamos diversos epistolarios y diarios que están a disposición de los lectores, nos llamaron la atención dos: primero la biografía que hace Carlos Álvarez Saa, el libro se llama: Manuela, Biografía y Entrevista Imaginaria, el texto es una biografía que cubre los aspectos más importantes de la vida de Manuela, y contrasta con fuentes históricas como cartas y documentos, el compromiso de las acciones e ideas de Sáenz con el ideal libertario.


Álvarez realiza un ejercicio muy interesante que consiste en una entrevista imaginaria a Manuela, lo cual permite hacer un acercamiento a su carácter.


De igual forma en un ejercicio de acercamiento al personaje de Manuela mediante la escritura de diversos textos, el Ministerio de Educación del Ecuador pública bajo la edición de Raúl Serrano el libro: Manuela Saénz el tiempo me justificará. Las referencias bibliográficas las pueden encontrar en la página web de tres cuentos en el link de este programa.


Quizás la parte más conocida de Manuela son sus epistolarios con Bolívar. Entendemos que en muchos aspectos su faceta militar y activista política ha quedado de lado ante tal amorío -que no está de más señalar que era bastante rebelde para la época.


Ser amante la amante del libertador quizás opacó gran parte del trabajo militar y político de Manuela, hoy queremos resaltar también el heroísmo e inteligencia de Manuela al buscar emanciparse de su marido, con sinceridad: de frente.


En uno de los pasajes que más llamó mi atención, Manuela reitera la firmeza de sus decisiones: “Déjeme usted en paz, mi querido inglés. Hagamos otra cosa. En el cielo nos volveremos a casar, pero en la tierra no. (…) En la patria celestial pasaremos una vida angélica y toda espiritual (pues como hombre, usted es pesado); allá todo será a la inglesa, porque la vida monótona está reservada a su nación (en amores digo; pues en lo demás, ¿quiénes más hábiles para el comercio y la marina?).”


Magistral sarcasmo que suena como un portazo en las narices de las ideas imperialistas, patriarcales, para usar una categoría del feminismo actual, que Thorne encarna para Manuela. Y guardadas las proporciones son el grito de independencia y rebeldía de Manuela asumiendo su papel de mujer con un compromiso político firme de emancipación.


Y que, a mí, como lector me motivó a indagar sobre su vida y claro está sobre el contexto histórico en el que ella tuvo que vivir y hoy tengo una idea un poquito más clara del compromiso de Manuela con las ideas de independencia y la lucha por la igualdad en los derechos civiles para las mujeres, causas que hicieron parte del ideario de Manuela, y esta carta que hoy presentamos a consideración de los amigos invisibles que nos escuchan es muestra apasionada de ello.


Bueno, y para que se enteren del contenido de la carta, aquí los dejamos con nuestra lectura. El texto lo pueden encontrar en Papeles de Manuela Sáenz, reproducidos en Hojas de Cultura, Bogotá, N. 77 (1957) por Vicente Lecuna. Don Vicente fecha el borrador de la carta en Lima, octubre de 1823.


Disfruten estimados oyentes la sinceridad de una mujer sin igual como Manuela Saénz. El texto nos llega en la voz de nuestra anfitriona CQS.


*


Manuela Sáenz Carta a su marido, James Thorne, Lima, octubre de 1823




¡No, no, no más hombre, ¡por Dios! ¿Por qué me hace usted escribirle, faltando a mi resolución? Vamos, ¿qué adelanta usted sino hacerme pasar por el dolor de decirle mil veces no?

Señor: usted es excelente, es inimitable; jamás diré otra cosa sino lo que es usted. Pero, mi amigo, dejar a usted por el general Bolívar es algo; dejar a otro marido sin las cualidades de usted, sería nada.

¿Y usted cree que yo, después de ser la predilecta de este general por siete años, y con la seguridad de poseer su corazón, preferiría ser la mujer de otro, ni del Padre, ni del Hijo, ni del Espíritu Santo, o de la Santísima Trinidad?

Si algo siento es que no haya sido usted mejor para haberlo dejado. Yo sé muy bien que nada puede unirme a Bolívar bajo los auspicios de lo que usted llama honor. ¿Me cree usted menos honrada por ser él mi amante y no mi esposo? ¡Ah!, yo no vivo de las preocupaciones sociales, inventadas para atormentarse mutuamente.

Déjeme usted en paz, mi querido inglés. Hagamos otra cosa. En el cielo nos volveremos a casar, pero en la tierra no. ¿Cree usted malo este convenio? Entonces diría yo que usted es muy descontentadizo.

En la patria celestial pasaremos una vida angélica y toda espiritual (pues como hombre, usted es pesado); allá todo será a la inglesa, porque la vida monótona está reservada a su nación (en amores digo; pues en lo demás, ¿quiénes más hábiles para el comercio y la marina?). 

El amor les acomoda sin placeres; la conversación, sin gracia, y el caminar, despacio; el saludar, con reverencia; el levantarse y sentarse, con cuidado; la chanza, sin risa. Todas estas son formalidades divinas; pero a mí, miserable mortal, que me río de mí misma, de usted y de todas las seriedades inglesas, ¡Qué mal me iría en el cielo! 

Tan malo como si me fuera a vivir en Inglaterra o Constantinopla, pues me deben estos lugares el concepto de tiranos con las mujeres, aunque no lo fuese usted conmigo, pero sí más celoso que un portugués. Eso no lo quiero. ¿No tengo buen gusto? 

Basta de chanzas. Formalmente y sin reírme, y con toda la seriedad, verdad y pureza de una inglesa, digo que no me juntaré jamás con usted. Usted anglicano y yo atea, es el más fuerte impedimento religioso; el que estoy amando a otro, es el mayor y más fuerte. ¿No ve usted con qué formalidad pienso?

Su invariable amiga,

Manuelita.

*

[Carolina]


Y con la franqueza de una mujer que vivió en los tiempos libertarios que dieron origen a gran parte del mapa sur americano; con el arrojo que pocas mujeres se atrevían a mostrar hace 200 años, damos por terminado el programa especial del día de hoy.


Ciertamente Manuelita Saénz se merece más que este humilde tributo, pero eso lo dejaremos para otro episodio.


Por otra parte, tal y cual les había anunciado, regresaremos con los inicios de la Ciencia Ficción en Latinoamérica, así que prepárense, porque viajaremos en el futuro de la mano de Miguel Unamuno, Santiago Dabove y Amado Nervo.


Hasta el siguiente cuento, adiós, adiós.


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Bibliografía:


  • Vicente Lecuna, Papeles de Manuela Sáenz, reproducidos en Hojas de Cultura, Bogotá, N. 77, mayo de 1957. Don Vicente fecha el borrador de la carta en Lima, octubre de 1823.que lo disfruten.

  • Pablo Neruda, La Insepulta De Paita, Dans Cantos ceremoniales [1959-1961].URL: https://pablo-neruda2-france.blogspot.com/2010/07/la-insepulta-de-paita.html

  • Carlos Alvarez Saa, Manuela Biografía, Entrevista Imaginaria. Editor: Rodrigo Villacís. Imprenta Mariscal. Enero 1995.

  • Raúl Serrano (Editor), Manuela Sáenz: el tiempo me justificará. Primera edición. Quito: Ministerio de Educación del Ecuador, 2010.


Créditos Musicales



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